Bajo la magia de la nieve Al día siguiente, Hannah llegó al restaurante con el corazón dividido. La conversación con Matthew la había dejado vulnerable, pero también esperanzada. Las palabras que él había dicho en el lago resonaban en su mente. Su petición de una segunda oportunidad había sido sincera, pero la promesa de ir a su ritmo era lo único que la mantenía tranquila. —¿Por qué esa cara? —preguntó Lily, una de sus compañeras de trabajo, mientras colocaba un par de tazas en una bandeja. —¿Qué cara? —Hannah trató de disimular, pero Lily la miró con una ceja levantada. —La de alguien que está pensando demasiado en algo... o en alguien. Hannah suspiró. —Digamos que estoy en medio de algo complicado. Lily sonrió. —Con lo cerca que está la Navidad, te aseguro que todo se arreglará.

