Bajo la misma melodía La nieve seguía cayendo, cubriendo Nueva York con su característico encanto navideño. El restaurante estaba más concurrido que de costumbre, y Hannah corría de un lado a otro, atendiendo a los clientes. A pesar del bullicio, no podía evitar sentir el peso de las palabras de Matthew, que resonaban en su mente: "Yo tampoco creía en los milagros... hasta que te conocí." Matthew seguía allí, sentado junto a la ventana, aparentemente sumido en sus pensamientos. Cada tanto, levantaba la vista y la observaba con discreción, como si buscara entenderla más allá de lo que ella le permitía mostrar. —Hannah, necesitamos más café en la mesa cinco —le indicó Karen, su compañera de trabajo, sacándola de sus pensamientos. —Voy enseguida —respondió, forzando una sonrisa mientras s

