Fueron sus últimas palabras antes de elevarse al cielo levitando y enseguida perderse entre las nubes. Darius me abrazo con ganas de consolarme pero Héctor no lo dejo y tomo mi mano. Ambos querían consolarme. Cuando me calme más y deje de llorar entramos a la casa. Me senté en un sillón y decidí contarle las cosas que madre me dijo que contara pero lo primero era. —¡Darius! —El miro inmediatamente—. ¡Héctor! —También miro—. Vamos a llegar a la ciudad de la libertad. Es la única forma de salvar la confederación. —No me importaría ayudar Lenya sabes que cuentas con mi ayuda. —Dijo Darius. —¡Yo también!—Héctor repico. —Sé que hay una rivalidad entre ustedes pero agradecería que la guardaran por el siguiente año que vamos a estar juntos. — A Héctor pareció disgustarle lo que dije—. Te
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