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2526 Palabras
—¿Sabes con quien te vas a ir?—Su pregunta me dejo inquieta—. Las calles son peligrosas. —No me iré sola. —Yo te acompañare. —Creo que esperaba aquella respuesta. —No. —¿Porque? —Sería peligroso que nos vieran juntos y… —No te voy a pedir permiso. —Ne me gusto en lo absoluto que dijera aquellas palabras locas. —Pero… —Después te lo explicare. No me dejo hablar más Héctor me cerro la boca con sus órdenes de general, ahora debía esperar a que el saliera de su turno para poder irme a casa, bueno es que tampoco tenía nada mejor que hacer. Héctor sello los libros rápidamente y después los puso por detrás del mostrador, había miles de libros detrás de la mesa en la recepción. Se despidió de la chica de cabello y ojos claros y después fue a por mí. Yo estaba esperando en la columna de la estructura. Estaba recostada a la columna. —Vámonos. —Dijo el haciendo una señal con las manos y salió de la biblioteca. Cuando salimos mi Magicleta estaba esperándome. Entonces fui directamente a ella. Me di cuenta que el sol se estaba metiendo por las montañas y una brisa fría abarrotaba la ciudad de vientos calizos vinientes del norte. Mire a Héctor estaba callado y su actitud era extraña —¿Héctor porque quieres acompañarme? —Hoy va a haber una redada por la zona de Portville. Unos chicos hicieron una fiesta el sábado pasado, y ahora los guardias están como locos. Hoy van a capturar a todos los que estén allí se los llevaran a las barracas.   Mar mis pensamientos colapsaron Mar Y Josu iban a ir a aquella fiesta. Ellos estaban en peligro si no les avisaba a tiempo se los iban a llevar a las barracas. —Héctor y en qué parte de Portville va a ser esa fiesta. —En la el distrito de Red Hank antes era un domicilio de gente rica pero ahora después de la cura, quedo como un deshuesadero y algunos chicos están haciendo fiestas ahí. ¿Por qué la pregunta? —No por nada. —Tal vez el capto que le estaba diciendo mentiras y frunció el ceño. —¿Segura? —Sí, mejor vámonos llegaremos tarde a  nuestras casas. —Si mejor vámonos. Yo no sabía si había conseguido convencerlo de que no iba  a ir  a Red Hank pero la verdad quisiera o no lo iba a hacer, debía salvar a Mar una vez más. Ahora debía llegar rápidamente a la casa para planear algo con Darius. Para llegar hasta Portville y buscar a Mar. Yo ponía vaciaba mas magia al volante, quería llegar más rápido a casa, lo único que me lo impedía era el chico que me seguía detrás de mí unas cuantos metros como si no nos conociéramos, así ninguno de los dos correría un riesgo con los guardias. Héctor venía con mala cara, pensaría que iba a estar a un lado de él, siempre atendiéndole a lo que dijera pero no era así, le que más me importaba ahora era Mar.   Capítulo 25 Pasamos el puentecillo ya habíamos llegado a casa, ahí se rompía la conexión entre nosotros dos, su cometido era llevarme segura hasta casa, lo había logrado ahora el seguiría su camino. Se acercó un poco más después que cruzamos la esquina. —Llegamos dijo él. —Sí, gracias por cuidarme hasta aquí está bien. Puedes irte a casa, si nos ven juntos puede que se alarmen. —Si es verdad es lo más lógico. —Su palabras carecían de autoestima como si ocultara algo—. Nos vemos el miércoles en la noche, no se te vaya a olvidar. —Claro que me recordare.  Después de eso le hice un saludo con la mano y Salí de ahí como alma que lleva el diablo, consiguiendo alejarme de él rápidamente, lo último que vi de Héctor ese día, fue que se dio la vuelta y empezó a caminar en dirección opuesta a la mía. Ahora si era libre de bombear energía como me diera la gana, subí tan rápido la cuesta para llegar a mi casa que mi magia hizo que la Magicleta volviera a desarreglar.  Como ya no tenía frenos cuando vi mi jardín salte del asiento de la Magicleta y caí en la calle. Pero la Magicleta no corrió con la misma suerte ella fue a para dos calles más abajo donde impacto con un cubículo de basura. Yo entre rápidamente a la casa. Llame a Darius con gritos. El subió de inmediato. —¿Qué pasa? ¿Estás bien? —No, no lo estoy. —¿Te lastimaste o qué? —Es Mar. —¿Qué pasa con ella? —Va a ir a la fiesta y hoy habrá una redada. —¡Redada! —Si una redada hay que salvarla.  —Ponte ropa más adecuada iremos a por Mar.  Las palabras del Nefelim me calmaron yo subí a mi habitación y busque unos pantalones y ropa negra. La oscuridad era la que nos iba a acompañar hoy. Pero no sabía nada, como iba a ser para cruzar el puente y para llegar al condado de Red Hank nunca había estado allí. Estaba asustada ansiosa y estresada, casi no escuchaba las palabras que Darius me decía desde la plata inferior. La verdad iba a entrar en pánico las imágenes de Mar siendo capturada por los guardias me daba grima. Baje hasta a la sala. Darius estaba allí vestido con su ropa negra, pero llevaba ahora una coraza como si fuera una armadura. La coraza era parecida a la piel de un dragón y había de esa pequeñas corazas por cada parte de su cuerpo, en los brazos y en sus piernas en el pecho y en su espalda. Creo que era a lo que antes se referían como una armadura ligera. Me sorprendió mucho, en la mitad de la greba del pecho había una joya de color rojo que brillaba. Y en su interior había un vórtice que succionaba al color rojo era impresiónate quede embelesada en el por unos segundos. —Lenya va a ver guardias déjame hacerte una coraza. —Rápidamente él se acercó a mí con rapidez. Yo solo pude afirmar con la cabeza—. Lo que voy a hacer ahora es una armadura mágica. Después de que  el me dijera que iba a hacer una armadura mágica o yo no sé qué, paso sus manos por mis brazos y una coraza empezó a brotar de mi cuerpo, hizo lo mismo con mis piernas pecho espalda y la barriga, para cuando termino yo tenía una armadura muy parecida a la suya pero con detalles femeninos.  Estaba impresionada pero no tenía tiempo para ponerme a investigar como hacia eso. —Solo escucha esto. Si el vórtice del pecho empieza a brillar quítatelo así la armadura se esfumara por los aires. —Yo afirme con la cabeza—. Debemos utilizar un hechizo de camuflaje. —Darius con sus manos invoco un hechizo que nos cubrió a ambos, pensaba que era una de sus Dones, cuando acabo de conjurarlo los dos estábamos cubiertos con reflejos en el cuerpo, como su fuéramos espejos.  —Esto nos ayudara dijo. Ya era de noche el toque de queda estaba a punto de empezar. Ahora el problema era cruzar el puente. —Debemos pararnos Lenya así que toma mi mano y no te separes. —Sí. Afirme con todo el peso de mi convicción y tome sus manos cálidas. —Vamos. —Salimos de la casa a la calle, muchos vecinos nos estaban viendo, tenía miedo que algunos de ellos nos descubriera, pero el camuflaje funcionaba perfectamente. Nadie noto que iba acompañada del Nefelim y en  vez de mirarnos solo se quedaron haciendo las cosas que estaban haciendo—. Lenya cuando salgamos a la calle me alzare en vuelo así será más fácil llegar.  Pasamos dos casas más, con total cuidado de no ser descubiertos y llegamos a la amplia calle. Era emociónate e imposible de explicar aquello que sentía mi cuerpo era como si estuviera en otro mundo y el cielo nocturno de verdad era de lo más bello. Llegamos a la calle amplia que decía Darius, después el me salto la mano y me gire de lado. —Estamos acá, ahora voy a usar mis alas. El Nefelim de la nada con algo de poder mágico que brillaba mucho, saco dos alas de su espalda, eran enormes y las arrastraba por el piso. Una de ellas era blanca, como la de las palomas, pero aún más bellas, tan blancas como la piel de un bebe recién nacido y tenían un brillo descomunal, era su parte Ángel la que hacía que brillaran. La otra era como el ala de un cuervo, totalmente negra pero también tenía sus partes que la hacían ver bella, como las plumas perfectas y suaves. Le daba ese toque de chico malo pero tierno. Yo estaba completamente embelesada en él. —Vamos Lenya. —Su voz me despertó del trance y me acerque a él. —Pero donde iré yo. —En mis brazos. —Sin permiso el me tomo de las piernas y me subió a sus brazos. Dos segundos después se alzó en vuelo a una distancia del piso que era increíble. No gritaba por la emoción que contenía en el pecho. Pero volar era impresionante hasta el punto que casi vomito mi comida. —Así es más rápido que levitando.—El viento no me dejaba escuchar bien la voz de Darius—. Sé dónde queda Red Hank iré lo más rápido que pueda. El viento en mi cara, los sentimientos en mi corazón y si miraba a las estrellas era la vista perfecta, quien diría que me iba a reconciliar con Mar de esta manera.  Desde arriba podía ver como Darius ya había pasado la zona residencial y el puentecillo, estábamos encima de Portville. Pocos minutos después se podían ver los altos edificios. Yo estaba disfrutando mucho el poder volar. La primera vez que lo hacía y aunque fuera para salvar a alguien y aunque estuviera en peligro de ser atrapada y llevada a las barracas, probar algo nuevo siempre va a ser emocionante y excitante. Darius comenzó a descender. Pensaba que ya habíamos llegado a la zona. —¿Llegamos? —No —¿Porque estas descendiendo? —Hay muchos guardias, si llego por los aires llamaremos la atención y también acabo de detectar con mi don, la presencia de tres Mages de nivel avanzado. Y otros poderes muy elevados que no se de quien sean. Es peligroso bajare aquí. Las palabras de Darius eran ciertas yo podía sentir la presencia de Mages de nivel superior, me di cuenta del tamaño del lio que se iba a  armar en unos minutos. Aterrizamos en una azotea donde se podía ver un lago a la distancia. —Allí va a ser la fiesta —Darius señalo el lago—. Y allí están los guardias. —Señalo alrededor del lago en un bosque algo espeso—. Esperando a que llegue más gente para dar el golpe, es decir esperan a que llegue la presa. Todo era correcto donde estaba el lago se podían ver algunas luces pequeñas luces de colores que se reflejaban en el agua. —Ven.—Me acerque a Darius como me dijo. Después puso sus manos en mis ojos y los cerro, sentí un calor inmediatamente que me quemaba—. Ahora abre los ojos. —Como el dijo abrí los ojos, y ahora podía ver perfectamente en la oscuridad y podía enfocar y acercar las cosas con mi vista. —Esto es… —Visión nocturna como la de un mapache y visión de águila combinadas. —Ne me dejo terminar la frase. —También tienes esto. Afirmo con la cabeza. —Lenya escucha, una cosa son los libros que lees, y eso no está mal, pero esto es la vida real y un error puede causar la muerte. —Afirme con la cabeza—. ¿Estas dispuestas a salvar a Mar para después irnos de este reino? —Mi corazón palpitaba mucho hasta el extremo que podía escucharlo perfectamente con claridad en mis oídos. Pero apreté mis manos con fuerza y respondí. —Si estoy segura. —Entonces esto es lo que haremos. Me empezó a contar el plan con gentileza. O pensaba que era un plan pero la verdad aquello era nada más que una distracción para ganar tiempo. —Lenya en el ajedrez a veces la reina tiene que sacrificarse. Yo hoy seré el señuelo. —¡Que! No. —Escúchame. —Me tomo de los hombros con algo de fuerza—. Si el criminal más buscado aparece, a los demás no podrán hacerles nada. La atención se desviara a mí. Tu iras rápido con Mar y Josu y los sacaras del peligro en una lancha. Yo después te alcanzare recuerda que puedo volar. Será fácil desaparecer volando, más si voy verdaderamente rápido. —De verdad se notaba que hablaba con confianza, sus palabras estaban hechas de diamantes eran duras de romper, además hablaba con astucias notaba su experiencia—. Además debo saber quién son esas tres fuerzas que sentí antes.  —¿Pero como llegare yo al  lugar donde están haciendo la fiesta? —La armadura tiene un sistema de respiración, nada por el lago y crúzalo. Bajamos del edificio hasta el nivel de la calle después corrimos con el camuflaje hasta llegar al nivel del lago. —Espérame a que haga la señal ve bajando. —Yo hice caso a las órdenes de Darius y me quede en la orilla del lago el agua se veía fría y ya podía distinguir con más detalle los focos de la fiesta—. Lenya debemos esperar a que los guardias estén en posición. Esto puede tardar un par de horas más.   La gente de la fiesta estaba empezando a llegar, debían ser las diez de la noche las lanchas estaban repletas de gente y llegaban a cada cinco minutos, pero nadie sabía que lo que iba a pasar era malo, debía avisarles a todos y buscar a Mar.  Los botes con el paso de los minutos eran más grande y con más personas. La verdad es que la fiesta iba a ser extravagante. Estaba entretenida viendo el bamboleo de las pequeñas olas del lago, mientras también veía  a los guardias pasando por un lado de nosotros, tal vez nunca nos vieron por el efecto del camuflaje. Escuche un ruido muy parecido al de un rugido de un león y mire a Darius. Pero no estaba en el árbol donde estaba vigilando. Salí de la orilla del lago y pase un par de árboles, Darius estaba tirado en el suelo lleno de sangre peleando con una bestia que se parecía a un lobo. Me acerque para ver como estaba, pero la vestía con su cola me golpeo y me saco volando a un árbol.  
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