—¿Estás más cómoda? —Logan pregunto sobre su oído, feliz de que Mia haya tomado la iniciativa de acercarse a él, aunque no podía desasher la molestia que sintió al verla hablar tan amorosa con Bruno. Sabía que no tenía derecho a reclamar nada, cuando no eran nada, solo estaban intercambiando sexo. —Gracias... —Volteó su rostro, lo suficiente para darle un beso en el mentó y asentir con una sonrisa. —¿Gracias? ¿Por que me das las gracias? —dijo Logan recargado su mentón en la curvatura del cuello de la azabache. —Ahora no lo entiendes, pero luego lo entenderás. —Mia sabía que Logan se aburriría de ella, de tener el mismo sexo de todos los días, de la caricias y de hablarle bonito y al final terminará con este intercambio de pareja. —No se que te causa tanta inseguridad, pero créeme cu

