Bruno mantenía el ceño bruncido y sus manos cruzadas, a pesar de que le había explicado lo que estaba ocurriendo y que todo lo que su mamá había dicho solo fue un error, el no lo creyó así y estaba muy molesto por eso. —¿Dime desde cuando sueles venir a estos lugares? —Bruno miró el café con algo de asco, no era el café más elegante de la ciudad pero tampoco era para tanto. —Es un buen sitio, pero eso que importa Bruno, solo quiero que entiendas que mi madre no lo hizo con mal intenciones. —El chico entorno los ojos, podría ser, pero aun no estaba tan contento. —¿Al menos ya la llamaste para decirle que estas bien? —Bruno se desizho de su postura y adopto una menos seria. No necesitaba pelear con Mia en este momento. Ella asintió. —Sabe que estoy bien y que estoy contigo. —Bruno tor

