Mia estacionó su auto, mirando cautivada la residencia de Madison, había tenido que mover muchas citas para que estuviera en ese momento ahí, miro su reloj sobre su muñeca, eran las cuatro de la tarde, después de terminar la cita, iría con Bruno a comer al restaurante que ya frecuentaba, la comida Italiana era su favorita. Se asicalo su cabello y con paso seguro camino hacia la puerta de madera blanca, tocando dos veces el timbre. Madiso abrio la puerta, como era de esperarse la modelo estaba radiante, con un vestido Versace de color lila entallado, Mia creyó que iba de salida y ella había llegado en un mal momento, pero recordó que ella misma había gendado la cita en ese horario. —Hola... yo... —La señaló—. ¿No interrumpo? —La rubia la recibió con una gran sonrisa. —Claro que no, te

