—Dile que pase. —Mia le dijo a Clara mientras ella salía de su oficina, la azabache resoplo y se sentó en su asiento, preparandose para ver a su mamá. Solo pensaba en la posibilidad de su visita, conociéndola cualquier cosa podía ser posible. Isabel entró con una gran sonrisa, se veía en sus ojos apacible, llenas de cariño hacia su hija. Mia lo percibió y por un momento se sintió mal al despreciar a su mamá de esa manera. Isabel había querido enmendar todo el daño que le hizo ella y su esposo cuando era más pequeña, pero más que nada, quería perdón de Mia por no haber hecho nada cuando ella más sufría. Pensaba que con sus demuestras excesivas de cariño lo obtendría, sin imaginar que eso solo hacía hacía su hija se alejara más de ella. Ese día iba en plan neutro, tal vez podía invitarla

