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1061 Palabras

—Un plato de una buena pasta era mucho mejor que esperar algunas palabras de apoyo de tu parte. —Isabel bajo la mirada. Sabía que Mia sentía mucho resentimiento hacia ella y se culpaba por todo, debió ser su madre cuando más la necesitaba y no después que todo hubiera pasado. —Se que un lo siento no resolverá nada... —Isabel se mordió el labio y la miró—. Pero al menos déjame intentarlo. —Mia no se movió pensado en sus palabras y apreto sus labios. —No lo entiendes, no hay nada que reparar... —Su corazón dolia al recordar su infancia e Isabel lo hacia más difícil. —Por algo aceptaste mi invitación, se que muy en el fondo de tu corazón sabes que merezco una oportunidad copito. —Isabel tomó las manos de su hija entre las suyas casi suplicante por que la perdonara. Mia observó sus manos

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