*LEON* La comida llegó, interrumpiendo, aunque no disipando, la creciente tensión. Elegí un plato sofisticado, un intento inconsciente, quizás, de mantener la conversación en un terreno neutral. Ella, en cambio, optó por algo más sencillo, aparentemente despreocupada por la formalidad del lugar. La conversación fluyó, o al menos eso parecía desde fuera. Hablamos de trabajo, de cómo resolvió lo del novio abandonado, de banalidades que llenaban el silencio sin realmente decir nada importante. La verdadera conversación, la que se libraba bajo la mesa, era mucho más elocuente. Su pie mantenía un contacto sutil, casi imperceptible, pero constante con mi rigidez. Un leve roce que encendía una chispa en cada nervio. Intentaba concentrarme en la comida, en el sabor de cada bocado, en las palabr

