>JULIETTE Al entrar a la sala de estar, mi mirada recorrió el lugar, tomando nota de cada detalle. Los sofás eran amplios y perfectamente alineados, con cojines que parecían haber sido diseñados para combinar exactamente con la alfombra. Y allí estaban ellas: tres figuras que claramente nos esperaban. Dos jóvenes sentadas en el sofá, ambas radiantes y perfectamente vestidas, y una mujer mayor, que supuse era la madre de león, con una postura elegante y una mirada aguda que parecía examinarme desde el momento en que crucé la puerta. Mis ojos se detuvieron en una de las jóvenes, y mi corazón dio un pequeño salto. Era ella. La chica del retrato en el dormitorio de León. Tenía el mismo cabello oscuro y brillante, la misma sonrisa encantadora que parecía contener secretos, y los mismos ojo

