Capítulo 26 La emoción de haber cerrado nuestro primer contrato importante nos dura poco. A la mañana siguiente, mientras estamos en plena revisión de propuestas para nuevos clientes, recibimos una notificación formal: una auditoría de la junta directiva de la empresa madre. La misma que Franco dejó atrás. La misma que ahora, sin él al mando, parece estar desmoronándose bajo la dirección de su hermano. Franco lee el correo en silencio. Apenas termina, lo vuelve a leer. Luego lo deja a un lado y se apoya contra el respaldo de la silla, mirando al techo. —Ya empezó —dice, más para sí mismo que para mí. —¿La auditoría? —No. La caída. Lo advertí... pero no pensé que fuera tan rápido. Me acerco a él. No dice más, pero sus ojos están llenos de pensamientos. Culpa, tal vez. O preocupación.

