Capítulo 25 El ritmo de nuestra nueva vida empieza a establecerse con una rutina distinta a la de antes. Ya no hay desayunos silenciosos antes de que Franco salga para una empresa que lo asfixia. Ahora, tomamos el café juntos, revisando ideas, ajustando presupuestos, soñando con lo que vendrá. Pero el mundo no se detiene solo porque nosotros lo hacemos. Una mañana, mientras reviso la bandeja de entrada, encuentro un correo inesperado: una invitación para una entrevista de trabajo. No es de cualquier empresa. Es de una firma de comunicación corporativa prestigiosa. Me sorprende porque nunca envié mi currículum allí. El mensaje tiene un tono directo: alguien los ha recomendado, están interesados en mi perfil, quieren hablar. Lo primero que hago es mirar a Franco, que trabaja concentrado

