-Sophia- digo. Mi voz suena lo mismo que mi corazón, estoy nervioso. Nunca había tenido este tipo de sentimientos. Ayer cometí una gran estupidez y estoy aquí para tratar de arreglarlo. -Christopher- su suave y cálida voz me descongela. -¿Qué es lo que deseas?- su mirada intensa y esa muestra de que ha llorado me hace sentir aún mas culpable. ¡Soy maldito cabrón! -Sophia por favor perdóname por cómo te trate ayer solamente fui cegado por los celos. No podía pensar de forma clara y no me tome muy bien lo de tu trabajo pero lo comprendo, lo he pensado y es tu decisión, si quieres trabajar esta bien.- digo. ¡Soy un imbécil! Mi esposa me mira, analiza mis palabras, sus amigos también nos escuchan e incluso el imbécil de Daniel Lewis esta aquí pero no me importa por mi mucho mej

