NIKOLAY Me remuevo en la cama. Un peso ligero descansa sobre mi pecho y el aroma a coco y cacao inunda mis fosas nasales. Algo serpentea por mi nariz, provocando un cosquilleo molesto. Trago con dificultad; mi garganta se siente áspera, como si estuviera forrada con papel de lija. Intento abrir los ojos, pero mi mente sigue atrapada en un letargo delicioso. La paz me envuelve, una tranquilidad que no quiero soltar. Me giro, dejando caer un brazo sobre el pequeño cuerpo acurrucado contra mí. Su calor me resulta embriagador. Acogedor. Perfecto. Demasiado perfecto. Si me lo pregunta… Una sonrisa se dibuja en mis labios. Los recuerdos de la noche anterior regresan en un torbellino de imágenes vívidas. Unas que me encantaría repetir. Una y otra, y otra vez. Su piel ardiendo bajo mis carici

