Cuando pienses que no eres nadie para el mundo, tú eres el mundo para alguien. ================================= El sonido de su teléfono celular la despertó. Sin abrir los ojos estiró el brazo hacia su mesita de noche. De pronto se asustó, ella sabía que no había pasado ni una hora desde que había puesto su culo en la cama. Ni siquiera se fijó en el número. —Hola —la voz era somnolienta. —Al menos sé que eres real, y sobre todo que eres mujer —contestó la voz masculina al otro lado de la línea. —¿Quién me habla? —preguntó aún sin abrir los ojos, pero con mucha curiosidad porque la voz era grave, sensual, tenía un acento que hacía que los pezones se le pusieran duros como guijarros. —¡Ah! —dijo en tono divertido— ¿No sabes quién te habla? —Realmente no sé quién me habla, y deben ser

