Si besarte fuera mi condena, entonces que la muerte venga, porque un día sin darte un beso, es como morir preso. ================================= Zennen estaba en la ducha a la mañana siguiente. Esperaba que el agua calmara, la enfurecida erección con la cual se había despertado. La noche anterior no había compartido la cama con Melania. Desde hacía mucho tiempo ella para él era simplemente la madre de su hijo. Desde hacía unos días, su cuerpo y sus sentidos anhelaban otra persona. Y esa era... Abby. Sus pechos redondeados, aún firmes a pesar de que habían amamantado a dos niños. Eran un ensueño. Con las aureolas rosadas, y los pezones como lindas perlas. Su vientre solo indicaba que había sido ocupado; simplemente por un pequeño buchecito, y una pequeña cicatriz que únicamente se podí

