Ni si quiera contaba como un beso, solo había sido el roce de nuestros labios en un contacto tan corto que me odié a mi misma por no aprisionarlos con los míos. Pero se había mantenido en mi mente todos aquellos días que habían transcurrido desde ese entonces. Caminé con firmeza hacia él , esperaba delante del ascensor. Hacía una semana que no lo veía, los días pasaban volando, desde aquel día. Todavía me sentía avergonzada por haberme embriagado. - Buenos días. - le saludé, al parecer sorprendiéndolo. - Buenos días, Alejandra. Muchos días sin vernos. - Si, ¿como va el trabajo ? ¿ vas bien de tiempo ? - Voy muy justo pero a buen ritmo. - Aún quedan seis meses. - le dije, refiriéndome al tiempo que faltaba para que acabase su labor en la empresa. - Lo sé, aún queda mucho. -

