Parecía que el tiempo transcurría más lento, los dos nos estábamos mirando sin decir nada. Estábamos a solas en su oficina y cada parte de mi cuerpo era consciente de eso. - Tengo que pedirte una disculpa. - empecé a decir. Después de todo, Caín se había ido malinterpretando la situación de Daven en ese momento. - No, déjame que me exprese primero. - Dijo. - Tengo que admitir que fui un cobarde, huí lleno de celos y de rabia sin darte tiempo a decir nada, porque en ese momento no te quería escuchar, solo quería que me vieras a mí y que estuvieras de mi lado. Se que tú y Daven tuvieron su historia, de hecho todavía la tienen, bien por ustedes. Solo puedo decir que los celos me cegaron. No intento justificar mi cobardía. Admito que esa no fue mi mejor jugada. Tenía miedo de a quien eligi

