No sabía cómo había llegado a casa, pero mientras estaba en el ascensor no podía respirar, me dolía el pecho y la barriga se sentía muy extraña, inquieta y me dolía el vientre, como si estuviera el bebé empujando. El ascensor se abrió pero no me pude mover, los brazos los sentía pesado, mi cuerpo no respondía. Me agarré al barrote que estaba detrás mío y me deslicé hasta sentarme en el suelo. Coloqué las manos en mi vientre mientras lo acariciaba, intentando calmarlo. Me recorrió una ola de dolor atravesando mi vientre, no pude evitar gritar, entre el pecho y el vientre el dolor era inmenso. La visión se me volvió borrosa, sentía mucho dolor, el bebé no dejaba de patear y la cabeza me martilleaba, ¿a caso quería salir ? Era demasiado pronto, si hacía eso no sobre viviría. -Dios mío... m

