Roberto llegó al centro de Madrid y segun lo que pudo averiguar tiene que ir a un lugar llamado "Villa Ventura" que esta más al este de la ciudad, así que se registra en un hotel que se llama "Las Margaritas" para dormir, mientras piensa para sí mismo: "necesito descansar, no me place dormir en la calle, soy pobre pero tengo mi orgullo y dignidad". Asi que paga 25 € y después el gerente del hotel le dice:
- Habitacion 312, en el tercer piso.
- Gracias, asiento y me dirijo a mi cuarto. Habla consigo mismo mientras comenta: "Wow, realmente estoy cansado, asi que me duchare, comere y dormire ya que mañana sera un dia largo; mejor no, descansaré un poco y saldré en la tarde, necesito averiguar todo lo que pueda, mañana sale mi vuelo en la tarde, así que tengo casi un día para encontrar toda la información que pueda".
Come algo, y toma una siesta; después de dos horas se despierta, toma otro baño y sale en busca de Maria Montoya, su tía.
Deambula por una hora, preguntando por todas partes la dirección, y, después de la hora, llega a una casa, esta casa lucia deteriorada en extremo, las ventanas rechinaban, la puerta principal a punto de caerse, parecía que nadie vivía allí, cuando está a punto de irse, ya que pensaba que estaba sola la casa, escucha un ruido proveniente del interior de la vivienda.
Con cuidado se acerca y toca la puerta con fuerza.
Toc Toc Toc
- ¿Quien es? Pregunta una voz suave pero profunda.
- ¿Se encuentra Maria Montoya?. Pregunta Roberto con su características voz grave y fuerte.
Sale una mujer con ojos azules y piel blanca como el papel, las arrugas empezaban a asomarse en su rostro, y aunque su apariencia lucia serena, en su cara se veia reflejada la tristeza, y le pregunta a Roberto con voz inquietante:
- Soy yo, ¿Quien eres tú?. Le dice frunciendo el ceño.
- Me llamo Roberto Gonzalez, mi madre se llamaba Isabel Montoya, y creo que era tu hermana.
- ¿Tu eres Roberto? El hijo de mi hermana menor, ¿Cómo me conseguiste? Le pregunta aún con dudas.
- Mi madre me dejo esta carta, en ella escribió esta dirección explicando que aquí vive su hermana y que ella sería quien me daría información de ella, porque en la carta mencionó a mi padre porque tu no sabrías hablarme de el.
- Ja ja ja, típico de mi hermana, ella era así, no le gustaba hablar de ella misma. Para ver la carta.
El le entrega la carta, mientras ella leía, lágrimas salían de sus ojos a cántaros. Después de terminar de leer la carta, seca sus lágrimas y dice con felicidad:
- Mi sobrino, bienvenido, me habían dicho que habías muerto, y con la muerte de mi hermana, quede vacía. Hoy iba a terminar mi sufrimiento, pero llegaste justo a tiempo. Ahora dedicaré lo que me quede de vida a protegerte, ya que no logre proteger a mi hermana protegere a mi sobrino. ¡Bienvenido!.
- Maria, quisiera preguntarte por..
- ¿Cómo que Maria? Llámame tía.
- Está bien tía, dice sonriendo, la verdad es que me resulta extraño; hasta ayer no tenia a nadie y ahora tengo una tía.
- Ja ja ja, tienes razón, a mi también me parece extraño; yo pensaba que ya no me quedaba nada valioso en el mundo y resulta que tengo un sobrino, uno muy guapo por cierto, eres muy parecido a tu padre, excepto por esos ojos grises, la claridad de tus ojos es parte de nuestro linaje.
- Verdad, mi mama me dijo que era gitana, ¿me contarias sobre ella?. Quiero saber todo de ella.
- Está bien, siéntate. Ire por vino.
Se sirve un poco de vino en una copa te continua:
- Tu mama era hermosa, la mujer mas hermosa de toda nuestra aldea; como ley en nuestra aldea tenemos una regla: a la edad entre catorce y diecisiete años tenemos que casarnos con el hombre que nuestros padres elijan sin atrevernos a cuestionar nada, ya que si lo hacemos y no nos casamos, seremos condenados a vivir desterrados de la aldea, sin recibir ayuda de nadie. Tal como me paso a mi.
- ¡Que regla tan estúpida!. ¿Estamos en el siglo 19?.
- Eres rebelde como tu madre, tu papa también era algo así. Pero permiteme continuar. Ella se opuso a esa regla y una noche se escapó de casa y termino viviendo en un edificio abandonado, hasta que en una plaza volvió a ver a tu padre, ya tu mama lo había visto antes pero no hablaron mucho, así que cuando se reencontraron empezaron a ayudarse entre ellos y se enamoraron.
Toma un sorbo de vino y prosigue:
- Después que se enamoraron decidieron vivir juntos, tu papa ya ganaba un salario digno que lo ayudaba porque trabajaba para un señor llamado Don Pepe que lo ayudó a legalizarse en el país y le brindó su ayuda. Alquilaron una pequeña casa y vivían felices. Después tu mama quedó embarazada y mi familia la encontró. La mantuvieron encerrada Hasta que dio a luz. Lo demás ya lo sabes.
- ¿Y mi padre no la ayudó? .
- Si mi niño, lo intentó. El fue a buscarla pero amenazaron con hacerte daño y se quedó quieto porque tu mama le entregó una nota diciéndole que viniera conmigo, que apenas diera a luz nos iríamos de aquí. Me entere después que unos hombres agarraron a tu padre y lo mataron a sangre fría. Creo que Isabel se entero de lo que pasó y esa noche huyó para protegerte; porque mis padres seguramente te hubieran matado. Así que prefirió abandonarte antes de que murieras. - ¿Por qué no me dejo contigo?.
- No hijo, no hubiera funcionado, tu mama y yo éramos muy unidas. Lo primero que hubieran hecho era buscarte aquí. Espero y la puedas perdonar. Ella te amaba, los dos te amaban.
- Desde el momento en el que leí su carta la perdone, no te voy a negar que al principio si odiaba a mis padres, pero con todo lo que he sabido se que me amaron pero las circunstancias no nos permitieron estar juntos.
- ¿Y que harás ahora?.
- Me voy tía. Cuando regrese me ocuparé de esto.
- ¿Te vas? ¿Para donde?.
- Me voy a Egipto tía, recibí una beca completa para estudiar allá. Me consegui hace tiempo a un señor que es director allá y me ayudó a conseguirla. Estudiaré Arqueologia, y con todo lo que descubrí, me ayudará más a saber sobre mi origen.
- ¡FELICITACIONES! Mi sobrino será un Arqueólogo. Estoy orgullosa de ti.Antes de irte pasa donde Don Pepe; el puede decirte como era tu padre porque el lo ayudó cuando llego aquí. ¡Ah, se me olvidaba!. Tu papa me entregó esto, me dijo que te lo diera al momento de nacer, porque era la forma de que en su tribu decían que habia nacido un nuevo Cacique. También te dejo esta carta. Nunca la abrí; quizás porque en el fondo esperaba poder encontrarte.