– Sigo esperando a que me respondas. – Andres sonríe y Luca enfureció aún más poniéndose de un color morado por los nervios. Aquello divirtió a Andres por un rato hasta que se apiadó del pobre hombre. – Tranquilo, soy un amigo de Gianna, fue a mi bar algo alborotada y bebió como una condenada, ¿Me permites pasar? Luca aún enfurruñado como estaba dejó un hueco para que pudiera ingresar a la casa, pero nuevamente su enfado fue en aumento cuando sin preguntar y sin dudar subió las escaleras en dirección del cuarto de Gianna, el hombre conocía muy el camino por las incontables veces que la había traído en este estado y bueno, cuando hace algún tiempo tuvieron su "algo", pero eso ya en su momento ella se lo contará, claramente no era el momento para que él abriera la boca. Lo único que podí

