– No puedo creer que hayas accedido a esto, enserio ese hombre puede contigo – ¿Qué estás diciendo Ludo? – dice Gianna con una sonrisa pícara – Porque no te miras en el espejo, tú eres la que está perdida por Constantino y no lo puedes admitir. – Pff – bufa mientras sigue arreglándose para la salida grupal que tendrían ese día. – Bueno no discutan, yo sé que ambas están locas por los hermanos Santoro, pero tratemos de disfrutar esta salida. A mi me pone feliz que tu Gianna estés queriendo hacer algo que no sea trabajar, te hacía falta. Las dos mujeres voltearon a ver a Gaby que había terminado de cambiarse, se veía hermosa con unos jeans claros y una remera amarilla con unos volados en la manga, la hacía ver muy fresca y jovial, además sus cabellos de un tono naranja resaltaban

