¿Me está coqueteando Sr. Hume? Kenner. Observé a Jo y no pude evitar pensar en que era el hombre más afortunado al contraer matrimonio con ella, aunque todo se tratara de una farsa. El hecho de que ahora tenía que darlo a conocer solo me dejaba pensando en que tendría muchos hombres deseando que el divorcio se diera paso entre nosotros. ─He colocado el sello así que ya todo esta listo ─agregó la mujer frente a mí. Me levanté de mi silla y Jo hizo lo mismo así que la dejé acercarse a la mujer primero para despedirse y luego lo hice yo. Ambos caminamos hasta la puerta y en cuanto estuvimos en el pasillo coloqué mi mano izquierda en su espalda baja logrando llamar su atención. ─Que sea su esposa no implica que pueda ponerme las manos encima cuando le plazca ─tomó mi mano y la retiro así

