Tenemos algo en común. Josephine. Abrí mis ojos de golpe al escuchar mi teléfono sonando y en cuanto observé la luz del sol colarse por mi ventana me maldije mentalmente ante el hecho de que me había quedado dormida, pero no era para menos después de semejante sexo que Kenner me dio contra la pared de la sala. Extendí mi mano y en cuanto visualicé el nombre de Kenner pasé grueso antes de aceptar la llamada y colocar el altavoz. ─Ho… la. ─Estoy frente a la puerta de su habitación abra la puerta. ─Un momento, estoy en pijama y… Escuché una risita por lo bajo y luego su voz gruesa nuevamente. ─No hay nada que no conozca ya lindo trasero. No pude evitar que una pequeña sonrisa se hiciera presente en mis labios. ─Deme dos minutos ─dije antes de colgar. Caminé hasta el cuarto de baño

