No será lo mismo. Kenner. Mi pecho subía y bajaba de la ira que estaba empezando a darse paso en mis venas. Odiaba esa sensación y todo porque ya estaba acostumbrado a tener el control de las cosas y que todo marchara a mi manera, pero como siempre Lauren terminaba jodiendo todo más de la cuenta. Maldigo el día en que me metí con esa mujer que no vale absolutamente nada, todo fue por mi dinero y los lujos que empecé a darle y gracias a dios pude abrir los ojos o mejor dicho llegar a tiempo a ese pent-house. El sonido de una garganta siendo aclarada me hizo levantar la mirada y ahí estaba Josephine con sus ojos verdes puestos en mí. ─¿Sigue aquí? ─dije en su dirección. ─He venido hasta aquí para aclarar lo de las habitaciones, pero creo que me debe una explicación ante lo que le ha de

