Pov. ⒶⒹⓇⒾⒺⓁ ¡¡Lo está besando!! Nunca había experimentado esto; siento arcadas, rabia, enojo... celos, fastidio, y ¿ya mencioné enojo? Un momento, ¿dije celos? Yo, Adriel, Príncipe de los Ángeles de la Muerte, ¿celoso de una mortal chillona, fastidiosa y... y... bella? Sí, sí, estoy celoso. Nunca me había pasado, y los besos con Phoenix me han transportado a lugares increíbles y han despertado sentimientos que no sabía que los ángeles podíamos sentir. No lo soporto y voy a pellizcarla. Ella de inmediato lo suelta, y él se disculpa. —Lo siento, preciosa, quería hacerlo. —Ella no dice nada, pero yo sí. —No se te haga costumbre, imbécil. —Ella me ve y niega. En el camino a casa, este imbécil no deja de acariciarla, pero soy astuto, y aunque él la toque, me acomodo en medio de ellos, au

