Pov. PⒽⓄⒺⓃⒾⓍϟ. —Hija, este te queda genial, te ves hermosa —me dice la princesa Dienne, aunque no estoy muy convencida. —Mira, estos los usas después, para otras salidas. —Pero yo de inmediato “pienso”. — No, princesa Dienne, no tengo suficiente dinero para pagarle... —le digo, pero de inmediato ella responde: —No te preocupes, pagará mi hijo. Adriel tiene mucho dinero, y qué mejor que te agradezca un poco por ayudarlo —me dice, y Adriel, frustrado, resopla. —Mamá, no le des ideas. Ya es abusiva sin saberlo; ahora lo será más. Cuando vuelvo a casa, vengo hermosa. La princesa Dienne, después de hacerle comprar media tienda a su hijo para mí, me llevó a su salón de belleza y me dejaron como Cenicienta en fiesta, lista y hermosa. —Bueno, espero que no te acostumbres; me saliste hoy p

