Me desabrocha el cinturón lentamente, luego el botón del pantalón. Mi polla ya está tensa. Me agarra la cremallera y la baja con cuidado, saboreando el momento. Cuando por fin llega a mis bóxers, apenas tiene que bajárselos cuando mi polla sale y rebota. El aire frío me sienta bien en mis bolas doloridas. Wes no lo sabe, pero he estado guardando mi semen para él estos últimos días. Al caer, mi polla se posa sobre su mejilla. Su aliento es caliente, y lo oigo atascarse en su garganta mientras suspira. No pierde tiempo en rodear mi v***a con los dedos y bombear arriba y abajo mientras toma con destreza mis dos bolas a la vez, moviéndolas rítmicamente con la lengua. Su palma roza mi cabeza y lo oigo tararear, casi gemir, provocando una pequeña vibración que reverbera en mi cuerpo. Ya siento

