El bullicio delante de los tribunales era constante. Había comenzado el juicio y el acusado, Don Vittorio, no había podido asistir. Al parecer había sufrido una descompensación en la noche y se encontraba internado en el hospital de Cañuelas. Dolores se movía agitada intentando encontrar información, saludaba a cada periodista de los allí presente, trabajaba para un periódico de renombre y su buen desempeño la había llevado a ser reconocida en el medio. Eugenia había hecho su salida para el noticiero y comenzaba a relajarse cuando Gastón se le acercó. -Se rumorea algo...- le dijo captando su atención. No habían vuelto a hablar desde el hotel. Se habían quedado dormidos juntos y al levantarse unidos y aún desnudos el deseo no había tardado en llegar y habían vuelto a caer en el placer

