Gael jugaba con una rama haciendo círculos en el agua, mientras sus pies descalzos disfrutaban del contacto del césped frío pero acogedor. Había manejado desde la ciudad de La Plata con una necesidad imperiosa de volver a ver a Ingrid. Llevaban varios meses conversando y cada día se le hacía más difícil no pensar en ella. Casi no podía estudiar pensando en formas de hacerla reír. Su sonrisa era tan hermosa que era lo único en lo que podía pensar. Había releído sus cartas miles de veces y siempre se sentía poco locuaz como para responderlas. No era que no tuviera cosas para decirle. Podría haber hablado de su cabello, de sus ojos, de su cuerpo en esa imagen debajo del vestido mojado que no lograba borrar de su retina, también lo podría haber hecho de su risa, de la forma en la que utiliz

