POV LARA El aroma a café era una de las cosas que me hace bien. Me relaja y, por qué no, también disfrutarlo. Había preparado el desayuno muy temprano. Max estaba dormido. Había puesto un poco de música mientras terminaba algunas cosas cuando, de pronto, siento unos brazos que me rodean por detrás. No hacía falta saber de quién eran. Me he acostumbrado al tacto de Max, y mi piel ya puede reconocer cuando es él quien me está tocando. Me estoy acordando de la conversación que tuve con Marcus, y quizás tiene razón. Uno no sabe de quién se va a enamorar y, además, no teníamos esa madurez en la relación. Quizá Marcus fue la persona de mi proceso para llegar a conocer a quien se quedaría conmigo por el resto de mi vida. Porque sí, estoy muy enamorada del idiota de Max, y sé diferenciar el am

