Capítulo 2.9 Nereyda. Kallias fue quien me dio cobijo, una pequeña cabaña al sur de su corte, me había resguardado del frío por un día. No podía dejar de mirar por la ventana en la dirección de los picos helados, donde en pocas horas se daría lugar a una masacre alimentada por la venganza. La manada de Kallias se encontraba desierta, no había nadie rondado el pueblo, ni una sola alma. Mujeres y hombres se habían marchado prestando sus servicios para la batalla. Los niños viajaban hacia un lugar seguro, previniendo en caso de que algo saliera mal. En caso de que Sia Walker ganara la guerra. Sonreí con burla. Él no tocaría las demás manadas, quería recuperar lo que le pertenecía por derecho, lo sabía, no se lo dije a nadie. La batalla no se suspenderia por aquel detalle. Pase la maña

