ZARA Mi mente se queda completamente en blanco ante la afirmación de mi madre, y mi cabeza se mueve de lado a lado como por voluntad propia, aunque sé que a estas alturas es estúpido negarlo, aunque había un ligero tono de pregunta al final de su oración, es claro que es algo de lo que ella está casi segura, pues de lo contrario no hubiese venido detrás de mí al baño, ni hubiese cerrado la puerta con seguro tan pronto como entró. “No me mientas Zara, soy tu madre y no solamente te conozco como nadie en este mundo, sino que también sé cómo se ve una mujer en los primeros meses de embarazo,” ella me dice en un tono amable. “¿Ah, sí? ¿Y cómo se ve?” le pregunto. “Se ve exactamente como tú en este momento, echa un desastre por las náuseas y llorando por las hormonas descontrola

