ZARA El aire parece haber abandonado mis pulmones y la razón definitivamente se alejó corriendo de mi cabeza en el momento en que vi a Tom de pie afuera del baño, no tengo ni idea de qué tanto escuchó de la conversación que acabo de tener con mi madre, o de en qué estará pensando en este momento, pues su rostro no muestra emoción alguna, y yo empiezo a ponerme extremadamente nerviosa. “¿Qué tengo derecho a saber?” Tom me pregunta con curiosidad y yo siento como si me fuera a desmayar en cualquier momento. “Oh, estábamos hablando de la despedida de soltera de Lucy, y sobre la posibilidad de que las chicas se vayan de viaje,” mi mamá le dice a Tom y el frunce el ceño ligeramente, lo que me hace dar aún más ansiedad. “Pero no creo que sea tan buena idea que se vayan de viaje,

