ZARA Desearía poder tomar un trago para ayudar a controlar todo el remolino de sentimientos que se están acumulando dentro de mí en este momento, pero desafortunadamente no puedo, así que me debo conformar con el té que la azafata me trae, y trato de respirar hondo un par de veces para calmar mi respiración errática, antes de empezar a contarle a Dominic lo que pasó esta noche, aunque yo misma no esté muy segura de qué carajos pasó. “No te preocupes, tenemos un largo viaje por delante, así que tenemos tiempo para hablar,” él me dice con un tono tranquilizador. “Lo sé, lo siento, es que creo que aún estoy en shock,” le respondo y él asiente con una leve sonrisa. “¿Por qué no empiezas por el principio de la noche?” Dominic me sugiere. “Si, bueno, pues cuando nos vimos en

