TOM “¿En dónde pusiste su teléfono? No lo encuentro,” escucho a una de las voces decir en un tono de fastidio. “No lo sé, lo saqué de su pantalón y lo puse en algún lugar cerca a la cocina,” otra voz responde. “Voy a revisar y más te vale que esté ahí,” la primera voz le dice y luego se escucha el timbre sonar. “Mierda, es ella,” dice la que está en la cocina. “¿Cómo lo sabes?” la que está junto a mí le pregunta. “Porque la estoy viendo por la cámara del intercomunicador,” la primera le responde. “¡Tienes que esconderte! Ella no te puede ver aquí,” la que está junto a mí le dice con urgencia. “Si, si, pero primero desnúdate y colócate encima de él, voy a dejarla entrar,” la que está junto a la cocina responde. Y soy ligeramente consciente de que quien es

