Isabel, se encontraba en la puerta de la habitación con la paciencia agotada debía limpiar la herida que el médico ya había suturado para que no se infectara pero el paciente no quería colaborar, —No dejaré que pongas un pie en este cuarto cuando quisiste matarme. —Sabes que fue un accidente y si continúas repitiendo eso terminarán por llamar a la policía y el escándalo de nuestro matrimonio será aún mayor—, tenía razón así la detestara debía intentar mantener un bajo perfil por el momento. —De acuerdo, aceptaré que me cures y nada más. —Si lo deseas también puedo llamar a tu madre, seguramente estará contenta de tener una nuera ejemplar como yo—, Isabel le había subido la camisa a Harry y a pesar de la situación sintió un leve cosquilleo de emoción su torso era plano y fuerte, su piel

