Ese día comenzó como cualquier otro para Isabel y Harry, se levantaron temprano para desayunar junto a Celine y luego mientras él organizaba los pendientes de sus propiedades con el administrador, las damas se retiraron a bordar o tejer. La madre de Harry se había propuesto enseñarle aquellas destrezas que la joven no manejaba, para que pudiera trasladar el conocimiento a las siguientes generaciones y para que pudiera dirigir mejor su hogar, lo cual Isabel agradeció. Luego de almorzar la pareja se retiró a su habitación y sin siquiera quitarle el vestido esa tarde los amantes hicieron el amor con auténtica pasión y entrega, luego se desnudaron y repitieron una vez más antes de cenar y más tarde ir a dormir. Era tarde en la noche cuando tocaron a la puerta de la recien estrenada pareja,

