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Alison Benett: Saboreando la Inmortalidad.

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Descripción

La vida es , sin duda , de las cosas más frágiles que pueden existir ... vivimos sin detenernos a pensar que en cualquier momento nuestra vida se puede apagar ... pensamos que tenemos mucho tiempo , para disfrutar , para decir lo que sentimos , lo que pensamos ; para creer ...

Y la verdad es que no , que el tiempo es relativo , la vida puede cambiar de un momento a otro , basta solo un segundo para que todo se ponga de cabeza ...

Alison Benett hace mucho tiempo atrás era una chica frágil , soñadora , llena de vida tanto como de ilusiones , su vida se puso de cabeza de un momento a otro , su luz fue suplantada por la oscuridad ... su vida cambio gracias a él ... quien la hizo fuerte , determinada , quien le enseñó a saborear la inmortalidad ...

Pero todo favor debe ser devuelto ... dónde esfumó como el humo con el viento , y ahora , después de tanto tiempo esperando su regreso ; al fin pudo encontrarle ... al fin puede tenerlo una vez más a su lado ... pero el destino es caprichoso , ahora los papeles se han invertido ...

Ahora es él el humano frágil cuya vida puede tender de un hilo ... y ella , la vampiresa más ponderosa que halla existido en los últimos años ...

¿ Podrá conquistar su mortal corazón ? ¿ lograra recuperar esos recuerdos perdidos e incomprensibles para una mente humana ? ahora es ella quien debe enseñarla a saborear la inmortalidad ...

¿ Podrá lograrlo ? imposible saberlo ... solo el tiempos dará las respuestas ...

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Capitulo I: El peso de la Inmortalidad.
— Te amo — y esas simples palabras le hacían sentir mariposas en el estómago. Ella nunca había deseado ser una esposa, una mujer ideal como todas las demás, cómo marcaba la sociedad en 1917. Pero desde que él había llegado a su vida todo había cambiando en ella, sus deseos. Su sed de libertad... él le estaba enseñando que podía tener libertad y amor a la vez, que él podía darle mucho más de lo que siempre había deseado, abriendo ante ella un mundo de infinitas posibilidades. — Yo también te amo Artur D'Arcy — aseguro mientras él la abrazaba por la cintura — gracias por pintar mi mundo con mi colores — siempre se había sentido fuera de lugar hasta que él apareció en su vida, hasta que él se había convertido en su brújula. — Alison... tu eres quien le ha dado sentido a mi inmortalidad... ahora entiendo que siempre fuiste tú, a quien debía encontrar — así era, desde el instante en que observó los peculiares ojos grises de Alison, cuando era tan solo una bebé; supo que ella se había convertido en el centro de su universidad — nuestro amor superarás las barreras de tiempo y espacio. Más de lo mismo, ¿por qué su mente se empeñaba en traer a sus memorias esos momentos?, esos que se suponía debía estar olvidados desde el momento de su transformación. Quizás era que simplemente que su mente era caprichosa o quizás era como Artur había dicho alguna vez... su amor rompía todo tipo de barreras y por ellos su mente mantenía aquellos recuerdos frescos como un campo tras el rocío de la mañana. Artur... su hermoso ser inmortal, el vampiro que había llegado para transformar su vida, para enseñarla a amar y luego esfumarse convirtiéndose en cenizas. ¿Cómo había Sido capaz de vivir tanto tiempo con el recuerdo de Artur D'Arcy atormentado la desde las sombras?. No lo sabía y quizás esa era una de esas preguntas que jamás tendría repuestas. Ella era Alison Benett, la reina de los vampiros desde hace poco más de 100 años... era un ser perfecto de piel pálida, largo cabello castaño claro y ojos dorados capaces de hacer temblar a cualquiera pero no siempre había sido así, antes había sido una simple humana, un ser frágil cuya belleza había cautivado al más poderoso de los seres inmortales, al rey de los vampiros que había jurado cuidarla desde el instante en que sus ojos se cruzaron por primera vez cuando ella era tan solo una bebé. Dolía... dolía vivir con el recuerdo de un gran amor que nunca pudo ser, de un amor que fue condenado a la desgracia desde el primer instante en que fue concebido; un amor condenado, prohibido... dolía como nunca imagino que dolería amar a alguien, un sentimiento tan intenso que había sobrevivido incluso a la sombra de la cruel muerte. ¿Por qué?, ¿por qué ellos había sido condenados?... algo más que nunca sabría... se había visto obligada a crecer sola, a forjarse como una reina inmortal ante la ausencia del amor de su vida, de aquel hombre por el que sería capaz de incluso dar la vida... por el que había renunciado a su vida humana. Y ahora, más de 100 años después una vez más su pasado golpeaba a su puerta... trayendo a su vida a aquel hombre que era la viva imagen de su antiguo amor, aquel quien portaba su mismo nombre; su imagen casi exacta pero con unos ojos azules llenos de vida y un corazón que latía con desesperación... ¿Por qué?... ¿por qué el destino parecía estar encaprichado con ella?, en poner su vida de cabeza una y otra vez... y como si su mera presencia no fuera suficiente ahora él tenía un nuevo amor, una mujer que jugaba el estelar en su corazón haciéndola sentir a ella miserables. Por un momento había tenido la ilusión de que esta vez podría ser realmente felices; que su amor lograría vencer las barreras del tiempo, de la cultura y de los ideales pero quizás estaba equivocada, quizás realmente nunca había estado destinados o quizás simplemente aún no era su momento de estar juntos. — Carajos — dije en un susurro apenas audible cuado la escencia de Artur D'Arcy se hizo presente en las leyes ráfagas de viento, apretó los puños al percibir esa escencia femenina mezclada junto a la del hombro y tuvo que hacer acopio de toda su voluntad en el instante en que observó como Artur estacionaba su moto en el patio del instituto y Amy, la mujer que era dueña de su corazón; baja de esta quitandose el casco. — Muchas gracias Artur — le dijo un suave beso en la mejilla luego que el muchacho retiro su propio casco. — No hay de que — respondió bajando de la moto y dispuesto a desaparecer lo antes posible del lugar, él solo quería salir huyendo de allí, entrar a su salón de clases y alejarse de Amy lo antes posible; tenía que soportarla porque no podía echarla a la calle pero aún no podía quitarse la espinita de la traición. — Nos vemos a la salida — aseguro la mujer antes de lanzarle un beso al muchacho y giñarle el ojo de forma coqueta; era una mujer seductora que atraía la atención de todos en el lugar, Artur dejo escapar un suspiro. La campana sonó indicando que era hora de ingresas a sus respectivos salones. Los alumnos se apresurado. A excepción de la chica nueva, quien estuvo su andar y espero que el resto de los alumnos desaparecieran, había notado una presencia familiar y no dejaría escapar la oportunidad de enfrentar a aquella mujer que le quería quitar a su Artur, porque si, Amy estaba seguro que esa tal Alison quería robarle a su hombre. — Así que también estudias aquí — dijo Amy girandose en su lugar para mirar a Alison, quien había presentido las intenciones de la mujer y se había quedado un par de pasos alejada esperando su reacción. — Así es — respondió manteniéndose inmutable, aunque Amy tenía actitud de chica mala y de mujerzuela, ella no le tenía ni una pizca de miedo. ¡Por dios!, era una jodida vampiresa, podía matarla en un abrir y cerrar de ojos si ella quisiera. — Alejate de Artur... él es mío — amenazó Amy, observando a su contraria de arriba abajo, su falda negra, chaqueta de cuero, botines altos; era una imagen entre gótica y roquera que la hacía lucir jodidamente bien, era una digna contrincantes. — ¿Y si no que? — preguntó Alison, levantando ligeramente la barbilla en expresión de superioridad. — Te haré la vida miserable — aseguro la mujer, cruzandose de brazos y sonriendo con superioridad, no se dejaría amedrentar por una niñita gotica que apenas conocía a Artur, si alguien tenía oportunidad de conquistar el corazón de Artur era ella, nadie más. La carcajada por parte de Alison no sé hizo esperar, camino unos cuantos pasos y se detuvo al estar hombro a hombro con su contraria — yo que tú tendría cuidado con las amenazas que lanzas — advirtió, ella se habia esforzado mucho por mantener parte de su humanidad, de su consciencia y su sensibilidad pero muy fácilmente podría olvidarse de eso y dejar surgir su ímpetu de vampiro — No tienes idea de lo peligroso que puedo llegar a ser... querida Amy — le susurro al odio antes de continuar su camino.

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