― No... No sé de que me habla ― Masculló con enojo. ― Si, si lo sabe y necesito que me lo explique. ― No tengo idea. No sé que es. Le tomó del brazo, el agarre era fuerte y el calor de sus dedos le quemaban la piel. ― No estoy para juegos. Hable de una vez. ― Papá ― Rogó ― Me lastima. ― ¡Ah! ― Le golpeó el rostro con el dorso de la mano, haciendo girar su cabeza con violencia ― ¡Habla! Sollozo mientras se levantaba del suelo, el golpe le había tirado a un lado. Alzó la mirada para encontrarse con sus ojos, la ira con que lo miraba, le sacaba una sonrisa. ― ¡Habla! ― Continúo insistiendo . ― ¡No sé nada! ― Gritó aturdida. En su pensamiento estaba la idea de correr, pero era algo que le había quedado por el tiempo en la tierra y del cuerpo en el que se trasportó. Ella sabía

