"A veces nuestro destino es escrito con algunos errores, llevándonos a lugares que nunca debimos pisar"
La parte consciente de su cerebro le ordenaba que guardase distancia de aquel chico que tenía delante de él, mientras que otra parte de ella le decía que no podía dejarlo ¿por qué acaso le había hecho daño? No. Entonces no sé lo aria porque ya tuvo demasiadas oportunidades.
Gael después de mucho tiempo se volvió a sentir un poco incómodo haciendo que algunas preguntas se formulen en su interior ¿que hacia allí? ¿que hacia contándole su vida?
De un salto se levantó para encaminarse a la salida. Mila se asustó ante su reacción porque no sabía muy que hacer,ir detrás de él o mejor quedarse en casa y tratar de dormir.
- adiós - dijo Gael antes de irse. Al salir de la estancia la lluvia lo dejo empapado. Llovía a cántaros, con truenos y todo lo que te podría dar una de las noches más escalofriantes.
Pateo el contenedor que encontró cerca de él. Odiaba su vida ¿ya lo había dicho? Pues el odio que sentía no se englobaba con sólo decirlo una vez ya que repudiaba su vida, odiaba a sus padres que lo dejaron solo cuando más los necesito, los odiaba gracias a ellos se había convertido en lo que es ahora.
Golpeó la pared haciendo que sus nudillos sangraran ante el impacto, no le importo y continuó golpeando la pared.
No entendía porque había perdido el control de la situación si nadie le había provocado, estaba tan a gusto con Mila, hablaban y por un momento logro olvidarse de la mierda de vida que lleva. Si tan solo no hubiera preguntado eso seguro que seguirían hablando, pero había algo diferente... Muchas chicas antes de ofrecerles sus servicios le habían preguntado cosas similares y él sin ningún miedo alguno les dijo la verdad. Había algo diferente, ella era diferente.
Estaba por volver a impactar su puño contra la pared cuando su celular sonó. Bufo irritado, desde que se escapó y empezó a "trabajar" con aquellos sujetos no habían hecho más que darle ese aparato que no paraba de sonar.
- ¿que?- espero con brusquedad. Al otro lado de la línea se escucho una risa carente de humor que luego dijo:- espero que tengas una buena excusa para contestar así. El jefe te busca, necesita el dinero de la venta de hoy - y sin esperar respuesta del joven colgó. Tiro el aparato al piso, era el quinto que rompía en lo que iba, no le importaba era un simple objeto más, en realidad, lo que le importaba era que no había vendido demasiado y no tenía dinero para poder pagarle a su jefe. Volvió a golpear la pared, no le importaba el dolor que le provocaba tan solo quería olvidar el momento. Sin pensarlo dos veces saco de su bolsillo una de las bolsitas que vendía, estaba empapado y sin la abría en esos momentos seguro que también aquello se mojaba. Volvió a entrar al estacionamiento del apartamento de Mila donde estaba seco, fue a un lugar más apartado y sin más rompió la bolsa y absorbió como si su vida dependiera de eso. En tan solo unos segundos se olvidaría de todo.
En otra parte del país exactamente en el hospital central una persona acababa de despertar. James Redhed. El oficial que fue herido de un tiro de bala el día que Gael decidió escapar.
Los pitidos de la máquinas se hacían cada vez más frecuentes, las enfermeras se sobresaltaron al ver que aquel hombre que hace unos meses estuvo al borde de la muerte se estaba moviendo.
El médico entro y vio a la persona que estaba allí. Había mejorado demasiado ahora la pregunta era ¿se abra recuperado completamente?
El hombre abrió los ojos, parpadeo varias veces antes de acostumbrarse a la luz. Era como si estuviera volviendo a nacer, se sentía diferente, sentía que ya nada iba ser igual.
- ¿donde estoy?- pregunto con la voz ronca gracias a que hace mucho tiempo no la usaba.
Los médicos se miraron entre sí y decidieron que deberían hacerle algunos exámenes antes de darle de alta.
El hombre en cambio como si de una ola se tratase los recuerdos vinieron a su mente. > > > >
Se empezó a mover frenéticamente tanto que llano la atención de las personas que se encontraban en la estancia. Balbuceó algunas palabras que los médicos que tuvieron que sedarlo para que se relajara.
James había despertado y eso solo significaba una cosa. Problemas. Si, problemas para una sola persona. Gael.
~•~
Volvió a ver la hora. Sonrío para sus adentros al darse cuenta que ya era hora de irse. Estaba por quitarse el mandil cuando la campana que indicaba ingreso de personas sonó. Rodó los ojos al cielo, era su último cliente ¿que podía pasar?
Volvió a arreglarse el mandil y se encaminó a la entrada donde se encontró con unas personas y tanto extrafalarias gracias a que llamarían la atención en cualquier lugar al que entrarían. Exactamente eran tres personas, uno llevaba lentes negros y se notaba a leguas que eran carísimos, el segundo llevaba un abrigo de pieles, el tercero venía al terno con un iPhone en la mano y lo que más resaltaba era que todos usaban prendas negras ¿que hacían allí? A la vista se veía que eran extranjeros, se supondría que tendrían que estar en algún lugar característico de ahí, pero estaban ahí ¿raro? Demasiado raro.
Mila tomo una bocanada de aire antes de encaminarse hacia la mesa donde se acaban de sentar. Los tres hombres que hablaban al darse cuenta de su presencia voltearon en su dirección, sus miradas se posaron en ella y miraron sin ningún descaro alguno dejando fantasear un poco a su imaginación.
- bienvenidos a...- antes que pueda seguir hablando un hombre o mejor dicho un chico cruzó el umbral de la puerta. Llevaba los brazos completamente tatuados, su cabello n***o caía sobre su rostro que parecía que había sido tallado por los dioses, sus ojos eran de un color extraño, Mila en su vida nunca los había visto, eran diferentes en todo sentido.
La mirada de aquel joven recorrió todo el lugar y antes de dar un paso en a estancia de fijo en las cámaras que se encontraban mirándolo a él. A paso apresurado se acerco donde la joven y sin temor la empujo hasta que quedó en medio de la mesa y él, no tenía escapatoria.
- apaga las malditas cámaras - siseo entre dientes. Su mandíbula estaba tan apretada que parecía que en cualquier momento se iba a desubicar. Las manos de Mila temblaron y en un momento de locura se armó de valor y le golpeó en su entrepierna. El joven llevo sus manos a la zona afectada tratando de apaciguar el dolor mientras que los presentes veían perplejos el suceso.
- nadie me da órdenes - dijo Mila volviéndose hacia los hombres que estaban allí.
Ella empezó con las oraciones que siempre recitaba cada que entraba un nuevo cliente, después tomo su pedido y fue a servirles deseando con todas las fuerzas que tenía que aquel chico solo fuera alguien más y no peligroso.
Suspiro al ver que aquellos hombres por fin se marchaban y sin más fue corriendo a los vestidores para poder ponerse la sudadera que traía. Animosamente cerró la puerta del local y se encaminó hacia el paradero para ir a su casa.
Caminaba tranquilamente pasando por una tienda de electrónica cuando el corazón se le detuvo al escuchar lo que aquella voz decía a través de la tele. Busco con la vista de donde salia aquella, era una tele. Detuvo su caminar esperando ver más, la sangre se le helo al instante que vio a aquel chico con el que estuvo la noche de ayer y parte de esta mañana.
Confirmo algo que no quería confirmar. Era verdad todo lo que dijo. En aquella pantalla estaba el rostro de Gael y con letras pequeñas decía de lo que se le acusaba, ella continuaba sin poder creerlo hasta que una voz la saco de sus pensamientos.
- triste ¿verdad?- esa voz la conocía. La había conocido... Ayer. - pude arreglar las cosas y en vez de eso las fregue. Fregue mi vida. - Mila levanto la mirada y se encontró con aquellos ojos hipnotizantes. Gael estaba igual como lo había visto hace unas horas con la única diferencia que se le notaba un poco cansado gracias a las ojeras que llevaba.
- ¿por qué estás aquí? ¿no deberías estar escapando? Te están buscando - dijo Mila después de un momento.
Gael tenía la respuesta. Era una ilógica, pero la tenía.
No escapaba porque el confiaba en su instinto, algo dentro de él le decía que tenía que quedarse algo bueno iba suceder allí, solo que aún no lo sabía.