"Los ojos no ven lo que el corazón puede sentir"
Gael caminaba sin ningún lugar en fijo. Fumaba un cigarrillo esperando calentarse gracias a que el invierno había llegado un poco antes de lo acontecido.
Volvió a recorrer su vista hacia la estancia donde se encontraba hace algunos instantes. La había vuelto a ver ¿y que había hecho? Pues darle un buen susto, quería que ella se aleja se de él, pero una parte también quería que ella se quedará con él.
Volvió a bufar frustrado ¿quien lo entiende? Esa chica estaba haciendo lo que nadie había podido hacer en todos estos años de su vida.
Estaba por volver a continuar pensando en ella cuando de una camioneta blanca bajo aquel joven repleto de tatuajes. Jordan. No eran amigos, no eran conocidos, se podría decir que eran rivales, pero a la vez se cuidaban sus espaldas ¿entonces que se supone que son? Una relación difícil de nombrar y más aún ya que Gael odiaba poner título a las relaciones que tenía.
Jordan le hizo una seña para que le siguiera en su dirección; a diferencia de Gael a él si le importaba -demasiado- que lo encuentren ya que él había escapado unos días después y para hacerlo tuvo que asesinar a una persona, no le importaba de la forma en la que a todos les importaba, el problema era que no quería volver a la cárcel porque de asesinar ya lo había hecho demasiadas veces.
Se dieron las manos y Jordan antes de abrirla boca le hizo una seña a Gael. Sabia lo quería, entonces en señal de paz levanto los brazos indicándole que no tenía nada entre manos, Jordan miro a su alrededor y al no encontrar ninguna cámara prosiguió a hablar:- a despertado - a Gael con tan solo escuchar esas palabras la piel entera se le erizó; según tenía entendido el guardia después de recibir un balazo por parte de él hubo otra persona que le hizo lo mismo ¿como ha podido sobrevivir? Solo eso significaba más problemas.
- ¿como?- logro articular, aunque trataba de ocultarlo aún se podía sentir como el temor teñía su voz.
- James, ha despertado - aclaro Jordan diciendo su nombre con disgusto - hoy por la mañana dicen que muy pronto saldrá a cazarnos - una sonrisa juguetona se formó en los labios de Gael ¿cazarlos? Para eso primero tendría que encontrarlos y ese bueno para nada no ensuciaría sus manos y mucho menos perdería su tiempo buscandolos.
- esto es serio. Gael ¿que se supone que aremos?- dijo el chico de tatuajes. Si lo encontraban iba ser su fin ¿dentro de cuánto saldría? Había tenido inicialmente una condena de seis años o sea iba a salir de ahí - sino se escapaba - dentro de unos tres años y ahora que se había escapado su condena se extendería unos cuantos años más. Estaba hasta la mierda.
- no lo sé - dijo Gael encogiéndose de hombros para luego darle una calada al cigarrillo que llevaba entre las manos.
- podemos irnos... Como siempre y vivir así o... Hasta que se arreglen las cosas. Esto es una mierda -
Para cualquier idea lo más lógico sería irse a otro lugar y vivir como siempre lo hacía escapando, pero algo en Gael le decía que no podía largarse de esa ciudad porque si lo hacía iba ser el error más grande de su vida.
- no Jordan es hora de quedarnos en un lugar... Debemos tratar de estabilizar nuestra vida para que cuando vengan... Nos den la condena mínima. - una carcajada carente de humor brotó de los labios del chico de tatuajes ¿donde está el otro Gael? Porque este definitivamente no era su amigo.
- ¿piensas volver?- pregunto Jordan temerario de la respuesta que podía escuchar. Gael absorbió un poco del humo para luego soltarlo y decir:- si nos logran atrapar no tengo nada que perder. Los espero - antes que Jordan pudiera contestar o refutar la idea se fue desapareciendo en la penumbra de la noche.
- te están buscando - gritaron a las espaldas de Gael haciendo que detuviera su caminar, giro sobre sus talones para encararlo:- hoy por la mañana hablé con ellos, estaban buscandote quieren que trabajes para ellos- al terminar de oír esas palabras a Gael se le cruzaron millones de ideas por la cabeza, era la mejor propuesta que había escuchado desde que salió.
- lo voy a pensar... ¿por que ahora quieren tenerme aquí? - dijo cruzándose de brazos, su mayor anhelo mucho antes que saliera era trabajar para las ligas mayores, pero su deseo no pudo ser cumplido porque no lo aceptaron ¿raro que ahora lo quieran? ¿verdad?
- has pasado la prueba - una carcajada carente de humor brotó de los labios de Gael, eso era la cosa más estúpida que había escuchado él era uno de los mejores cuando estaba halla adentro, nadie se había dado cuenta que traficaba tan solo lo creían un chico con problemas de conducta y vaya que los tenía.
- no estoy interesado - dijo Gael tratando de ocultar todo el interés que tenía.
- solo te aviso - el chico de tatuajes le hizo una seña antes de girar en dirección contraria.
Gael después de ver como desaparecía entre las sombras su compañero se sentó en la acera de la vereda. Tenía suficientes problemas como para meterse en uno más o mejor dicho volver al mismo lugar donde todo comenzó. El reformatorio; para Gael las cosas fueron demasiadas diferentes él no entro por ser una persona que había cometido algún delito cuando estaba libre pues la verdad es que él nunca había sentido que es la libertad y tampoco la sentiría si seguía huyendo de las leyes, él entro en aquel reformatorio porque ningún olfanato quería hacerse cargo de él puesto que era un chico problemas y por eso tuvo que ir a un reformatorio donde se suponía que tenía que salir al cumplir los 18 años, pero las cosas no salieron como pensó puesto que al meterse en demasiados problemas, dijeron que tenía que pagar dos años y recién podría salir entonces Gael decidió que lo mejor sería escapar.