*Editado Sebastián se había retirado de la habitación hacia unos momentos, y mi madre y yo aun nos encontrábamos en un silencio demasiado incómodo, algo que jamás había sucedido entre nosotras, sabía que me había equivocado y que había cometido un terrible error al decir esas cosas sin nada de tacto, pero ya no podía volver al pasado para remediarlo, así que lo único que quedaba era afrontar las cosas. - ¿Desde cuándo lo sabías? - Mi madre fue la primera en hablar. - ¿Qué? - No te hagas la tonta Laura, en este momento lo que menos quiero es empezar a dudar de ti. - Podía sentir el enojo y la indignación de mi madre en su voz. - Madre, me acabo de enterar de todo lo que le dije a mi jefe. - No Laura, no soy estúpida. Tú sabías algo más antes de enterarte de esto. Cuando te dijimos l

