Antes

1166 Palabras
— Claro que soy guapo — bufa Frank, fingiendo irritación, mientras pone los platos en la mesa, mi hombre había aprendido a cocinar, y no le iba tan mal. — Papá — se queja Max haciendo una mueca — eso es...asqueroso. — Si Frank, estás demasiado viejo para esas cosas — me quejo, ganándome una mirada airada. — Pero soy el Hombre con más de cuarenta más sexy del mundo — replica, sentándose en la cabecera de la mesa, sus canas eran ahora más abundantes, pero su cabello seguía siendo en su mayoría n***o. — Sigue siendo extraño — se queja Max — Mami — llama Carrot señalando su plato de verduras, a mi pequeñín no le agradaban las espinacas — ¿tengo que comerlas? — Sí — le apoya Orange — son asquerosas — vale, a ninguno le gustaban. — Papá las hizo con mucho esfuerzo —digo yo en un vano intento por hacerlos comer, Frank bufa. — A mí no me metas, las hice porque me lo ordenaste — se queja antes de llevar un gran trozo de pollo a su boca — las detesto. — Mamá — se quejan los cinco a la vez. — Bien, bien — suspiro y pongo los ojos en blanco — ¿cómo les fue hoy en la escuela? — Saqué diez — informa Mör con orgullo, mi pequeño era un genio. — A mí me castigaron — suelta Orange juntando las manos y luciendo consternado, Frank y yo lo miramos. — Estuviste en tu skate toda la mañana...en los pasillos — dice Mörk levantando una ceja. — Pero fue divertido — rie Zhevy — Linda Bates me dio su número. — Porque los confunde — repone Carrot — Orange — le riño — ¿qué te dije de llevar la skate a la escuela? — pregunto, mi niño sonríe con culpabilidad. — Papá me dejó llevarla — suelta, Frank lo mira mal. — Y ahora no lo volveré a hacer — Frank, en serio — me quejo — no pueden estar siempre haciendo lo que quieran. — Cariño, es sólo un castigo — empieza Frank. — ¡Ahora! Dentro de unos años quien sabe — me quejo, pero desisto de discutir, Orange me mira ofendido. — Menuda confianza me tienes — se queja. — Sólo.... Coman su cena — me limito a decir, evitando la fatiga. — Papá — llama Matt, luciendo divertido — hay un concierto esta semana ¿puedo ir? Hay una chica y... — ¿Una chica? — pregunto, demasiado emocionada para poder contenerme, los quintillizos se llevan la mano a la frente y ponen los ojos en blanco, y yo me pongo colorada — Nada que te interese — gruñe Matt, casi como si se hubiera olvidado de mi presencia, Frank suspira. — Matthew, tu madre solo tiene curiosidad, discúlpate — ordena mi hombre. — No es mi madre — aclara, pero me mira — lo siento, Natasha. — Eso es lindo — murmura Zhevy en voz baja — para nada incómodo. — Shhh — lo riñe Carrot cuando nota mi mirada. — Iiiincooomodo — canturrea Max, antes de mirar a su padre — hablando de eso, mañana mi novio viene de visita, así que evita hacer dramas. Y sin más, se retira de la mesa, todos miramos a Frank, quien luce pálido y a punto de desmayarse. — ¿Max tiene novio? — pregunta Mörk, no luce demasiado contento con la idea. — ¿Frank? — pregunto, mi marido me mira, luciendo aterrado. — ¿Mi nenita...! — Amor...— empiezo, Max me lo había comentado antes, pero al parecer había olvidado decirle a su padre, y claro, la niña siempre soltaba una bomba y veía el caos desde lejos. — ¿Lo sabias? — me pregunta Frank, luciendo exageradamente ofendido, me encojo de hombros — no me vengas con mentiras, Hoffman, ¿lo sabias? — Pues...ya no es una niña. — Claro que lo es — grita Orange. — Tiene sólo 18 — apoya Carrot. — Es demasiado joven — añade Mörk con suficiencia. — ¿Y a ustedes que les importa? — pregunto, mosqueada. — Niños, vengan conmigo, esta noche su madre dormirá en el sofá — gruñe Frank, mis pequeños se ponen de pie y siguen a su padre en fila india, deteniéndose solo para darme un beso y un rápido "buenas noches" antes de irse. Aún estoy patidifusa intentando comprender, cuando la risa de Matt me saca de mi estupor. — j***r, deberías ver tu rostro — murmura sosteniéndose el abdomen. — Son unos idiotas — murmuro — les cambié los malditos pañales, cargué a los cinco hasta parecer garrapata y se van con su padre. — Maaaaamááááa — llaman a coro desde la habitación, aun gruñendo, voy a ver qué demonios quieren. Cuando llego a la habitación, veo a los cinco acostados alrededor de Frank (sí, la cama era así de grande) — ¿Podrías traernos un vaso de agua? — pregunta Mör, levanto una ceja — por favor. — ¿Acaso soy sirvienta? — pregunto entrecerrando los ojos, uno por uno se ponen de pie y salen de la habitación, Frank se niega a mirarme, está enfurruñado viendo fijamente el televisor — ¿enserio me vas a aplicar la ley del hielo? Silencio. — Muy maduro de tu parte — bufo, buscando mi pijama y tomando la almohada que me dejó fuera, sonriendo cuando veo que añadió una toalla sanitaria y dos de mis dulces para los antojos, una pastilla para el dolor y la manta más suave, era adorable. — No puedo creer que me lo ocultaran — se queja, dolido — es que...no quiero ver a mi nenita crecer, hace unos años corría por todas partes con su traje de kun-fu y tutú rosa. — Cariño — digo llegando hasta él y acariciando su cabello, que había empezado a usar largo — es normal, solo mira a los quintillizos... A Matt, cuando nos conocimos sólo tenía cuatro años, ya es todo un hombre. — Y Viktor está por volverme abuelo, Harold tiene su familia en la india, Marcus está de luna de miel...ahora mi nenita. —¿Por qué no lo hablas con ella? — pregunto recostándome en su pecho, él gruñe. — No quiero meterme, pero le diré lo que pienso al chico, nadie le va a romper el corazón a mi princesa. — Espera — se queja Orange llegando a la habitación, todos tienen un trozo de pastel en las manos, y sus pijamas de panda (sigo sin entender que aún les gusten) — ¿ya no estamos molestos con mami? — ¿Va a dormir en la sala o no? — se queja Zhevy, Frank parece pensarlo. — No, dormirá aquí, con nosotros — dice con fingida irritación, los niños se encogen de hombros y suben a la cama. — Bueno, pero Max no puede tener novio — insiste Carrot — tener novio significa chico, chico significa pene, pene significa sexo, sexo significa bebés. Miro a mi bebé con la boca abierta, tan horrorizada que no sé si reírme o llorar, pero cuando veo la mirada de "Mierda" de Frank, sé a quién culpar. — No sabía que estaban escuchando — se defiende cuando lo golpeo. — Estos cinco siempre están escuchando !Y lo sabes! — me quejo. Pero entre todos empiezan a hacerme cosquillas, y me sobrepasan en número, por lo que estoy llorando pronto, hasta que no puedo más y todos nos quedamos dormidos.                                  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR