— Claro que soy guapo — bufa Frank, fingiendo irritación, mientras pone los platos en la mesa, mi hombre había aprendido a cocinar, y no le iba tan mal.
— Papá — se queja Max haciendo una mueca — eso es...asqueroso.
— Si Frank, estás demasiado viejo para esas cosas — me quejo, ganándome una mirada airada.
— Pero soy el Hombre con más de cuarenta más sexy del mundo — replica, sentándose en la cabecera de la mesa, sus canas eran ahora más abundantes, pero su cabello seguía siendo en su mayoría n***o.
— Sigue siendo extraño — se queja Max
— Mami — llama Carrot señalando su plato de verduras, a mi pequeñín no le agradaban las espinacas — ¿tengo que comerlas?
— Sí — le apoya Orange — son asquerosas — vale, a ninguno le gustaban.
— Papá las hizo con mucho esfuerzo —digo yo en un vano intento por hacerlos comer, Frank bufa.
— A mí no me metas, las hice porque me lo ordenaste — se queja antes de llevar un gran trozo de pollo a su boca — las detesto.
— Mamá — se quejan los cinco a la vez.
— Bien, bien — suspiro y pongo los ojos en blanco — ¿cómo les fue hoy en la escuela?
— Saqué diez — informa Mör con orgullo, mi pequeño era un genio.
— A mí me castigaron — suelta Orange juntando las manos y luciendo consternado, Frank y yo lo miramos.
— Estuviste en tu skate toda la mañana...en los pasillos — dice Mörk levantando una ceja.
— Pero fue divertido — rie Zhevy — Linda Bates me dio su número.
— Porque los confunde — repone Carrot
— Orange — le riño — ¿qué te dije de llevar la skate a la escuela? — pregunto, mi niño sonríe con culpabilidad.
— Papá me dejó llevarla — suelta, Frank lo mira mal.
— Y ahora no lo volveré a hacer
— Frank, en serio — me quejo — no pueden estar siempre haciendo lo que quieran.
— Cariño, es sólo un castigo — empieza Frank.
— ¡Ahora! Dentro de unos años quien sabe — me quejo, pero desisto de discutir, Orange me mira ofendido.
— Menuda confianza me tienes — se queja.
— Sólo.... Coman su cena — me limito a decir, evitando la fatiga.
— Papá — llama Matt, luciendo divertido — hay un concierto esta semana ¿puedo ir? Hay una chica y...
— ¿Una chica? — pregunto, demasiado emocionada para poder contenerme, los quintillizos se llevan la mano a la frente y ponen los ojos en blanco, y yo me pongo colorada
— Nada que te interese — gruñe Matt, casi como si se hubiera olvidado de mi presencia, Frank suspira.
— Matthew, tu madre solo tiene curiosidad, discúlpate — ordena mi hombre.
— No es mi madre — aclara, pero me mira — lo siento, Natasha.
— Eso es lindo — murmura Zhevy en voz baja — para nada incómodo.
— Shhh — lo riñe Carrot cuando nota mi mirada.
— Iiiincooomodo — canturrea Max, antes de mirar a su padre — hablando de eso, mañana mi novio viene de visita, así que evita hacer dramas.
Y sin más, se retira de la mesa, todos miramos a Frank, quien luce pálido y a punto de desmayarse.
— ¿Max tiene novio? — pregunta Mörk, no luce demasiado contento con la idea.
— ¿Frank? — pregunto, mi marido me mira, luciendo aterrado.
— ¿Mi nenita...!
— Amor...— empiezo, Max me lo había comentado antes, pero al parecer había olvidado decirle a su padre, y claro, la niña siempre soltaba una bomba y veía el caos desde lejos.
— ¿Lo sabias? — me pregunta Frank, luciendo exageradamente ofendido, me encojo de hombros — no me vengas con mentiras, Hoffman, ¿lo sabias?
— Pues...ya no es una niña.
— Claro que lo es — grita Orange.
— Tiene sólo 18 — apoya Carrot.
— Es demasiado joven — añade Mörk con suficiencia.
— ¿Y a ustedes que les importa? — pregunto, mosqueada.
— Niños, vengan conmigo, esta noche su madre dormirá en el sofá — gruñe Frank, mis pequeños se ponen de pie y siguen a su padre en fila india, deteniéndose solo para darme un beso y un rápido "buenas noches" antes de irse.
Aún estoy patidifusa intentando comprender, cuando la risa de Matt me saca de mi estupor.
— j***r, deberías ver tu rostro — murmura sosteniéndose el abdomen.
— Son unos idiotas — murmuro — les cambié los malditos pañales, cargué a los cinco hasta parecer garrapata y se van con su padre.
— Maaaaamááááa — llaman a coro desde la habitación, aun gruñendo, voy a ver qué demonios quieren.
Cuando llego a la habitación, veo a los cinco acostados alrededor de Frank (sí, la cama era así de grande)
— ¿Podrías traernos un vaso de agua? — pregunta Mör, levanto una ceja — por favor.
— ¿Acaso soy sirvienta? — pregunto entrecerrando los ojos, uno por uno se ponen de pie y salen de la habitación, Frank se niega a mirarme, está enfurruñado viendo fijamente el televisor — ¿enserio me vas a aplicar la ley del hielo?
Silencio.
— Muy maduro de tu parte — bufo, buscando mi pijama y tomando la almohada que me dejó fuera, sonriendo cuando veo que añadió una toalla sanitaria y dos de mis dulces para los antojos, una pastilla para el dolor y la manta más suave, era adorable.
— No puedo creer que me lo ocultaran — se queja, dolido — es que...no quiero ver a mi nenita crecer, hace unos años corría por todas partes con su traje de kun-fu y tutú rosa.
— Cariño — digo llegando hasta él y acariciando su cabello, que había empezado a usar largo — es normal, solo mira a los quintillizos... A Matt, cuando nos conocimos sólo tenía cuatro años, ya es todo un hombre.
— Y Viktor está por volverme abuelo, Harold tiene su familia en la india, Marcus está de luna de miel...ahora mi nenita.
—¿Por qué no lo hablas con ella? — pregunto recostándome en su pecho, él gruñe.
— No quiero meterme, pero le diré lo que pienso al chico, nadie le va a romper el corazón a mi princesa.
— Espera — se queja Orange llegando a la habitación, todos tienen un trozo de pastel en las manos, y sus pijamas de panda (sigo sin entender que aún les gusten) — ¿ya no estamos molestos con mami?
— ¿Va a dormir en la sala o no? — se queja Zhevy, Frank parece pensarlo.
— No, dormirá aquí, con nosotros — dice con fingida irritación, los niños se encogen de hombros y suben a la cama.
— Bueno, pero Max no puede tener novio — insiste Carrot — tener novio significa chico, chico significa pene, pene significa sexo, sexo significa bebés.
Miro a mi bebé con la boca abierta, tan horrorizada que no sé si reírme o llorar, pero cuando veo la mirada de "Mierda" de Frank, sé a quién culpar.
— No sabía que estaban escuchando — se defiende cuando lo golpeo.
— Estos cinco siempre están escuchando !Y lo sabes! — me quejo.
Pero entre todos empiezan a hacerme cosquillas, y me sobrepasan en número, por lo que estoy llorando pronto, hasta que no puedo más y todos nos quedamos dormidos.