Terminamos de subir las escaleras y, no para mi sorpresa era un salón grande y elegante.
Me desanimo un poco al ver lo bien vestidos que están todos.
Los dos entramos a ese enorme salón de baile. Nerviosa, me acerco a Alec.
—¿Estarás bien Sola? —pregunta el.
—Oh, si, claro. Ve. —Respondo soltándolo del brazo.
Alec sonríe y se va.
Preferiría estar en otro lugar, pero supongo que esto es necesario.
Respiro profundamente y luego echo un vistazo a mi alrededor.
La gente de este lugar se siente tan... falsa.
—¿Así es como interactúan los
miembros de la élite entre ellos? —cuestioné susurrando.
Una risa interrumpe mis pensamientos. En ese segundo rogué para que no haya escuchado lo que dije.
Habrá oído lo que..
Veo un chico con cabello n***o y ojos amarillos, que raro nunca había visto ojos amarillos. Usaba una chaqueta de cuero y jeans rotos, ropa informal lo que me aliviaba un poco.
El tenía sus brazos sobre los hombros de dos muchachas muy bien vestidas.
Bueno, parece muy seguro de si mismo. Pensé.
El chico arquea las cejas sugerente mente y las muchachas se ríen. Me pregunto de qué familia vendrá.
Me pongo un poco incómoda después de estar un minuto viéndonos a los ojos sin decir nada así que bajo la mirada.
Ignora abiertamente todas las reglas de etiqueta. Quizá por eso sea tan popular.
Es... Como un soplo de aire fresco
ver a alguien así aquí dentro, especialmente si solo le alcanza con coquetear y no se toma las cosas en serio.
Nuestras miradas se encuentran otra vez y mi corazón se detiene por un instante.
¿Qué me pasa? Pero si apenas me miró. Sacudo la cabeza para eliminar cualquier pensamiento.
El se despide de las muchachas y se acerca a mí. Hago lo posible por tranquilizarme, pero mi corazón no para de latir rápido.
—No te habia visto por aquí antes.
Soy Liam. Liam Blaise. Quizá me conozcas como el guitarrista de Crows at Dawn. —Me guiña el ojo, Pero no, no lo conozco, no puedo caer tan fácilmente.
—No escucho mucha música, la
verdad.
Liam me mira con sorpresa. —¿Nunca... has oído hablar de nosotros? Somos bastante famosos.
—Bueno, el nombre de la banda
me suena... pero no sé por qué.
—Oh, bueno... el nombre de mi banda suele ser suficiente para que las chicas se derritan... —Liam se lleva la mano a la
barbilla.
—No sé qué decir. —digo encogiendo los hombros. Esto es un poco incómodo.. quizá lo mejor sería irme. —Lamento decepcionarte —Me giro para irme, pero Liam toma mi brazo.
—Oye, oye, no era mi intención
ofenderte. Todavía no te has presentado y
para mí es importante conocer a todos los que están aquí. —se disculpa y me suelta el brazo con delicadeza —Empecemos de nuevo. Soy Liam ¿tú quién eres? —Liam da un paso adelante y mis mejillas se enrojecen de repente. Entonces, pone su dedo índice
debajo de mi mentón.
—¿Te gustaría dar un paseo conmigo? Así podremos hablar en privado. —Liam me guiña un ojo y luego echa su brazo sobre mis hombros.
—Mejor no... Hay demasiada gente. No quiero que empiecen a correr rumores.. ¿Entiendes? —Era bastante persuasivo pero no quería quedar mal en mi primer día.
Liam sonríe traviesamente —Oh, a mí sí me gustaría. Está bien ¿Tal vez en otro momento?
—SÍ... mejor mantengamos nuestra relación puramente profesional. —me giro y al irme escucho que dice "Que dura que es".
Liam se aleja y yo continúo estrechando manos de desconocidos.
Tal vez pueda encontrar a Alec.
Creo que estaba cerca de aquella mesa de allí...
En mi camino buscando a Alec choco por accidente con Victoria.
—i¿Ollive?! ¿Qué estás haciendo aquí? —Pregunta enojada, como si quisiera gritar pero en vez de eso lo susurra.
—¿A qué te refieres?
—¿Qué haces en el Club Ejecutivo
versalles? —cuestiona y hace una breve pausa —No quiero entrometerme... pero
no recuerdo que provengas de una familia importante.
Intento no perder la compostura, pero por dentro entro en pánico, quien se cree para decir eso, ella no me conoce, pero tampoco puedo decirle que...
Alec se adelanta y saluda a Victora con una leve inclinación. Victoria se sonroja.
—Me temo que he olvidado presentarlas. Me disculpo. Victoria, ella es Ollive. —Me señala con su mano y la posa en mi hombro —Hemos sido amigos durante tanto que ya perdí la cuenta, Dios, ya ni siquiera se cuanto tiempo. —Alec me mira sonriente.
Decido seguirle la corriente. Hoy es mi caballero de brillante armadura ¿eh? ¿Cuántas veces me ha salvado ya? No se que haría sin el.
—Sí, creo que nos conocimos en primer grado. —agrego opulentamente
—Si Ollive no perteneciera aquí, yo lo sabría. —Agrega él y le sonríe a Victoria.
Para mi sorpresa, Victoria parece creerle.
—Bueno, si tú lo dices, supongo que debe ser así. —le responde ella sin quitarle los ojos de encima.
Me concentro en las expresiones de Victoria mientras habla con Alec. Me pregunto si de verdad le ha creído... O si solamente quería una excusa para hablar con Alec.
La alarma de mi teléfono vuelve a soñar. Es hora de irme a trabajar. No puedo dejar que descubran que tengo que trabajar para vivir. Tal vez lo mejor sea inventar un excusa.
Mientras todos están ocupados conversando, me marcho.
Justo cuando estoy a punto de alcanzar la puerta, oigo una voz que me llama.
—¡Espera, Ollive! —Me giro y veo que Alec camina a toda prisa hacia mí. —Creí que te había perdido.
—No quería interrumpir tu conversación, pero tengo que irme.
—Ah, sí, sí. Lo había olvidado. —juguetea con los dedos un momento, pero se detiene al notarlo. —¿Quieres que te acompañe al trabajo?
—Podríamos comparar nuestros horarios de clases de este año y ... ¿tomar un café, tal vez? —La expresión de Alec está tan llena de esperanza que se me hace difícil decirle que no. —Lo siento, Alec ¿pero otro día, mejor? Ya estoy llegando tarde. —Alec me muestra una sonrisa triste.
—Está bien. La próxima vez será.
—Pero no lo olvides, siempre, siempre estaré de tu lado, no importa cuan ocupada esté. —Le sonrío.
—Lo sé, siempre has estado conmigo cuando te he necesitado. —Me despido de él y me voy a trabajar, todavía con mis confusos sentimientos por Alec deambulando en mi mente.