(...) La noche anterior había sido la más larga de nuestras vidas, pero eso no nos quitaba el espíritu aventurero. Justo en ese momento, estábamos camino a las islas Maldivas, claro que él seguía creyendo que era una sorpresa. Dave estaba absorto en sus pensamientos, me tenía abrazada a su pecho, aunque eso no le ayudaba mucho a sacar la frustración y abstenerse o autocontrolarse. — ¿Te sientes bien?. — estaba pensando, que nos casamos muy pronto. Una risita hizo mella en mi garganta. — Noo. ¿De veras? — fue inevitable usar el sarcasmo en aquella situación. Me aniquiló amoroso con sus perfectos ojos, tomando una copa de vino que la amable azafata le ofrecía. — oye, diez días más, diez días menos… ¿Quien cuenta?. — Puff. — rodó sus ojos y resopló —. Tú, tú ginecóloga, yo, tus padr

