(...) Los primeros dos días nos dedicamos a nadar, hacer competencias y a bucear, luego de eso, visitamos las otras islas, degustamos diversidad de platillos, disfrutamos del turismo y compramos unas que otras cosas para los niños, nuestras familias, recuerdos, ropa, adornos… A los siete días de estar ahí, nos tomamos fotos, hicimos una pequeña fogata, bailamos al son de la música de Yamir, un amable señor que tocaba instrumentos de percusión y mientras Dave me llevaba al ritmo de la música, yo solo podía dedicarme a observar la maravillosa escena con una sonrisa. El antepenúltimo día de nuestra luna de miel, fuimos a una de las zonas más altas de Maldivas, apreciamos toda la noche un hermoso espectáculo nocturno en una de las montañas más frías, pero acogedoras, mientras que en el c
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