8. Dae.

944 Palabras
Despertas cálido no es algo que se dé a menudo en mi cama, hoy se que la razón es por que Sky paso aquí la noche, fue sencillo hacerlo sentir bien cuando lleva tanto tiempo acumulando deseo. Pienso en lo tranquilo que se ve, como si nada pasará, cuando en el fondo se que va a despertar y sentirá una gran culpa. Odio que la gente de Ddaeng sea tan estúpidamente cerrada en estas cosas, deberían dejarlo ser feliz con quien a él le venga en gana, es muy arcaico que quieran imponer la imagen de un artista s*x símbol hetero. Espero no me lo tome a mal, pero comienzo a mecerlo de los hombros — Sky, vamos Skyler, debes regresar a tu habitación antes de de McDowell se vuelva loco — solo escucho quejas y gemidos mañaneros. — Siento mucho haber llegado así a tu habitación Dae — ven su cara es de culpa total. — ¿Qué consumiste anoche? — él se esconde bajo el edredón. — Cocaina, un par de pastas y vodka — me duele el estómago solo de escucharlo. — Debes cuidarte niño bonito, esas mierdas van a matarte algún día. — Por lo menos ello me hace olvidar un momento, yo de verdad he pensado en dejar la banda, estoy demasiado harto de todas las limitaciones que me ponen. A parte, tu no vas muy diferente, no sé si precisamente podemos llamarle cena a una caja de cigarros y dos botellas de whisky. — Haz lo que te digo, no lo que yo hago Sky, de verdad me dolería verte hundido a causa de cualquier mierda de esas. — Dae si algún día me enamoro espero que sea de alguien como tu. — No digas estupideces, vas a encontrar a tu chico ideal ya verás — lo aliento. — No mientras la gente de Ddaeng me condenen por preferir una polla dentro de mí culo. Pero igual gracias por tus buenos deseos — me tira un beso al aire. — Anda a tu habitación, toma una ducha y empaca, regresamos tenemos que dejar el hotel antes de que lleguen los huitres. — Que cagado es tener que rentar habitaciones de hotel, cuando estamos en nuestra propia ciudad ¿no crees? No respondo solo veo como hace muecas al vestirse, por sentir adolorida su parte baja, Sky puede ser muy tierno, pero es un amante mimoso, le encanta ser atendido. Es precioso, pero lo suficientemente inmaduro, como para saber que las drogas lo hatan terminar mal. Cuando me quedo solo, tomo un par de bóxers e ingreso al baño, yo también necesito una ducha, mi v***a esta dura a consecuencia del reflejo mañanero. Me río ante ello, por que después de descargarme cuatro veces anoche, tres con Sky y una con la chica yo puedo salvar tu vida, está se encuentra bastante rígida esta mañana. Me masajeo un poco solo para que baje, me masturbo pensando en cosas que me logran poner caliente, pero la cosquilla de curiosidad me pica. ¿Porqué diablo me excito tener esa llamada ayer? Recuerdo el timbre ligeramente agudo de la chica y mi polla responde, ese sería un buen timbre para ahogar gemidos. Bombeo un poco más, siseo por la sensación de agua caliente bañando mi cuerpo que igual esta caliente. — ¡Mierda! — la descarga de mi semen deja pegajosa mi mano, no es normal tener la lívido tan elevada o si, no lo sé, solo sé que amo estar enredado entre cuerpos y hacerlos sentir bien, es una sacudida de adrenalina cuando les hago llegar y ver sus rostros sonrojado y cubiertos por una ligera capa de sudor, es la fotografía mental más preciada que tengo. Aprendí a lidiar con mis vacíos con esas tres cosas, música, sexo y whisky y si puedo tener las tres en una misma noche no voy a dejar pasar la oportunidad. — Dae nos vamos en veinte minutos — Skyler como el desvergonzado que es, entra hasta al baño — demonios tu semilla en mano, me hubieras dicho y hubiéramos tenido algo está mañana. — Número uno ¿cómo entraste? — me enseña un tag. — Le guiñe un ojo a la chica de recepción y ya sabes cayó — juega con sus hombros. — Está mañana estabas muy, pero muy avergonzado por haber cogido conmigo — cierro la ducha y tomo una toalla. — Dae sabes que amo tu polla, siento vergüenza si, pero ya sabes, me la aguanto — ambos soltamos una estruendosa carcajada. — Eres todo un caso niño bonito — me visto ante la atenta mirada de mi compañero. Y pasados un par de minutos con gafas y audífonos puestos salimos hacia las camionetas que nos llevarán primero a la disquera y luego a casa. En la oficina todo se siente incómodo, como si no cupieramos, no sé, es muy extraño. — ¿Dónde diablos se metieron ustedes dos anoche? — nos señala a Sky y a mi — fueron muchos daños colaterales de anoche que tuve que limpiar desde hoy temprano. Skyler si vas a drogarse mínimo revisa que no haya una puta cámara o celular cerca — le avienta jn celular y en el está un vídeo mal grabado de como el niño bonito inhala dos líneas de polvo blanco. — Y tu Daemyn desfilando por pasillos del hotel con una botella en la mano — está bastante cabreado — a veces pienso que mi trabajo es ser niñera de un grupo de niños chiquitos, soy su representante carajo, no su maldita madre. McDowell esta muy enojado, pero no es nada que no hayamos visto o escuchado antes.
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