Allison se clavó en su m*****o, embistiendo sus testículos con sus labios húmedos. Estremeciéndose. —¡Oh, mierda!—. Todavía sorprendida por su plenitud. Había cambiado sus dimensiones para siempre, pero seguía estirándola cada vez. Ella se deslizó hacia arriba y luego hacia abajo, fuerte y rápido. —MIERDA.— Ella se levantó y luego volvió a caer. —MIERDA.— Y otra vez. Entonces llegó al clímax cuando le arrancaron su nombre de los labios. —¡BILL!—. Lo cogió por más. —Bill.— Corriéndose sobre su hueso caliente. —Oh, mierda... Bill...—. Una mujer salvaje, cabalgando hasta el orgasmo a horcajadas del semental del que se lo había quitado... luego se restregó contra él con pequeños gemidos, tímidamente avergonzada de cómo lo había usado... esperando que aún la deseara. Necesitando que él t

